Crecen las perspectivas para exportar madera a China y EE.UU

Oportunidad es la palabra en que más coinciden analistas del sector exportador maderero cuando hablan de posibilidades de venta. Concretamente se refieren a los mercados demandantes de Estados Unidos y China, que estuvieron sondeando y hasta realizando más operaciones en los últimos meses. La gran diferencia en el medio de la pandemia por el Covid-19 es que cada gran comprador empieza a trabajar sobre sus posibilidades de recuperar sus economías. En el sector de la vivienda en el país norteamericano y de remanufacturas y productos en el gigante asiático.


Los ejecutivos de las industrias del aserrío resaltan que las oportunidades que hoy se presentan no estaban en 2019. Y pueden ser una antesala a la recuperación de pedidos constantes de Estados Unidos. Una posibilidad que de ocurrir se haría sentir con fuerza en mayor actividad forestoindustrial. El escenario contrasta con el gran pesimismo que hay con el mercado interno de la madera, que se presenta casi paralizado por completo. Y con pocas chances de una recuperación rápida.
En el contraste, quienes preparan productos para su exportación resaltan la oportunidad de estar preparados para mayores envíos de madera argentina. Y destacan que para hacer viable la meta hay que trabajar en equipamientos tecnológicos adecuados, capacitación y bajar de forma urgente costos logísticos.

China busca más
Para el ingeniero forestal Sebastián Mascheroni, “claramente el mercado hoy se está moviendo para China. Efectivamente hoy los pedidos existen y los volúmenes son extremadamente altos. El tema es que China, al ser una nación que industrializa toda la madera y darle trabajo a su población, lleva productos cada vez menos elaborado. Y los precios son muy justos, pero con una concepción de volumen. Ofrecen una renta inferior pero extendida en el tiempo”, comentó sobre la actualidad de alternativas de exportación.
En tanto, diferenció que, por buscar precios y volúmenes, China es un comprador difícil de retener, ya que requiere mucha eficiencia de costos. “La demanda china es más complicada que la de Estados Unidos, el americano es más negociador. Eso nos pone en desventaja con países vecinos, básicamente Brasil, porque están manejando tecnología más avanzada que la nuestra”.
Por otro lado, el técnico que trabaja en una industria en Santo Tomé, Corrientes, coincidió que también la demanda norteamericana está muy atenta a nuevas ofertas. “Estados Unidos tiene una inyección muy importante de divisas para productos más acordes a lo que sería nuestra producción. Con valores relativamente lógicos, pero con un menor volumen que China. Con productos menos especializados que normalmente los compran por densidad en Misiones y productos de menor requerimiento de calidad que los compran en Corrientes”.
Detalló, en tanto, que “China lo que pide son productos para embalaje, básicamente pallets, y Estados Unidos ya productos con mayor terminación. Lo que veo yo es que estamos mal. Tecnológicamente estamos con tecnología muy atrasada, lo cual no nos permite ser competitivos en el mundo, Uruguay, Chile y Brasil están orientados a China con márgenes chicos, pero con negocios prósperos”.
En tanto, criticó como país la estrategia exportadora. “Argentina siempre está esperando el negocio que le convenga y no lo que el mercado quiere u ofrece. La realidad es que hoy tenemos que movernos para esos dos lugares, hay mercados muy chicos como Centroamérica, pero con volúmenes muy bajos y esporádicos”.
“Lo que deberíamos lograr es establecer alguna propuesta de crédito lógica para tecnificar nuestras industrias y trabajar sobre costos logísticos que hoy nos están dejando fuera de muchos negocios. Me parece que el mercado de la madera está siendo próspero en el mundo hoy. No era así el año pasado”, comentó.

Exportar para desarrollar
Desde Tierra del Fuego, el ingeniero forestal Nicolás Kelsey, gerente de operaciones del aserradero exportador Lenga Patagonia, consideró que el mercado externo es la mejor alternativa para que el sector del aserrío se desarrolle en el país. “En mi opinión, hace más de diez años que nuestra actividad forestoindustrial viene en decadencia simplemente con ver las cosas que se hicieron en países vecinos, la Argentina viene en decadencia. Y nuestra actividad forestoindustrial no escapa a la realidad de todo. Lamentablemente la única salida es abrirnos al mundo y buscar volver a insertarnos. Eso no es fácil, estamos en desventaja tecnológica con respecto a nuestros vecinos”, comentó.
Diferenció, en tanto: “Lamentablemente creo que el mercado interno está cada vez más deteriorado y tampoco en estos diez años el mercado interno fue la solución. Fue la solución en parte, pero no ha generado la riqueza en el sector que debería generar”.
Así, resaltó que “la única forma que pienso que podríamos volver a la senda del crecimiento en nuestro sector es la inversión en tecnología y salir a vender al mundo nuestros productos. No puede ser que Corrientes y Misiones tienen un potencial forestal y no tengan industrias como para aprovechar ese potencial. Y además ese potencial se creó con subsidios que costaron a todos los argentinos, es un desperdicio que eso no se esté transformando en productos y riqueza para la Argentina, para la región para la toda la actividad”.
Concluyó en su opinión que para motorizar la forestoindustria hoy es necesario que las empresas se abran “a inversiones del exterior, de empresas o individuos en el país. Da un poco de envidia ver el desarrollo que tuvieron empresas brasileñas o uruguayas, aun a pesar de haber aguantado varias crisis. Nosotros, en cambio, cada vez estamos más reducidos en la actividad”.

Más actividad en breve
Por su parte, el ingeniero forestal Enrique Bongers consideró que una vez levantada la cuarentena habrá tanto oportunidades para el mercado externo como el interno. Y apuntó a la sinergia de ambos mercados con productos que pueden combinarse. “Soy muy positivo de que ni bien el sector de la construcción en el mercado interno empiece a demandar madera, nosotros vamos tener mayor disponibilidad de subproductos de aserraderos para producir más pellets y atender a más mercados”, ejemplificó.
“Realmente soy muy positivo en esto, creo que va a haber una apertura muy interesante ya sea en el mercado interno como externo también. Estimo que tendremos una buena demanda en los meses siguientes a los que se levanten esta cuarentena”, comentó.
Y detalló “Estamos teniendo buenos pedidos desde Uruguay, que reemplazó los combustibles fósiles por los pellets. Brasil también está pidiendo algo y no llegamos más lejos porque tenemos altos costos logísticos”, explicó.

Exportar es la única posibilidad
Para el ingeniero agrónomo Ronald Vera, consultor de empresas forestoindustriales en la región, la posibilidad de exportar hoy es la única actividad viable ante la inactividad del mercado interno. Y resaltó que el comercio exterior puede aportar una demanda estable de pedidos, que además permitirá incorporar tecnología y buenas prácticas que el sector requiere para profesionalizarse. Valoró la mayor preparación de las industrias misioneras para abastecer al mercado estadounidense por su mayor grado de tecnificación frente al general de las empresas correntinas. “Hoy la exportación de madera es la única oportunidad que tiene la forestoindustria para movilizar su actividad. El mercado interno está parado, no hay demanda”, diferenció. Y enfatizó: “Los profesionales que trabajan con empresas internacionales están recibiendo pedidos de cotizaciones de productos para vender a Estados Unidos. El volumen de pedidos es grande ”. El técnico, que trabajó en varias empresas dedicadas a la exportación hacia Estados Unidos, recordó que “el mercado americano es muy exigente. Hay que cuidar mucho la calidad de envíos si queremos volver a entrar y sostener pedidos. Ya en su momento nos costo caro a nivel país, los envíos irresponsables que hicieron muchas empresas, que no respetaron niveles de humedad, cantidades o fechas de envíos. Eso se llegó a soportar hasta que Brasil se tecnificó y hoy nos superó por lejos”. Vera remarcó que “hoy se está dando nuevamente una oportunidad histórica para entrar en el negocio de exportación y es un momento que hay que aprovechar”.


Una oportunidad temporal para lograr una posición ganada
A pesar de las cruentas noticias sobre los efectos del Covid-19 en el mundo, algunos sectores económicos ya proyectan una mayor actividad para los próximos meses en el mercado internacional. En el caso del sector forestoindustrial, y específicamente las industrias de proceso de rollos para aserrado, el ingeniero forestal Guido Meza, representante de compras de dos importantes empresas estadounidenses, estimó que la producción argentina, específicamente proveniente de la provincia de Misiones, puede beneficiarse de un contexto más favorable.
Así, en diálogo con El Territorio, explicó que este año se dará una mayor oportunidad de negocios de exportación para empresas que lleguen a estar preparadas y se adapten a las exigencias tecnológicas para ciertos productos que requiere el mercado estadounidense y algunos otros países.
“Hoy el mercado interno se observa que está prácticamente parado, no me aventuro a tirar una cifra porque no las manejo; pero sin miedo a errar diría que por lo menos tuvo una baja del 60% en volumen de operaciones. Esto en lo inmediato repercute en una mayor oportunidad de enviar productos con alguna alternativa de negocio de exportación. Obviamente el Covid-19 afectó a toda la economía en el globo y a todo rubro en general, pero hay algunas cuestiones que atañen a la forestoindustria, que hacen que podamos ver un contexto que puede ser levemente favorable para la producción argentina”, apuntó el técnico que reside en Eldorado.
Detalló, en tanto, que además de las grandes empresas conocidas que exportan pulpa para papel, las pymes en la Argentina participan en el mercado internacional de la forestoindustria con productos de madera rústica (madera aserrada y seca de hornos). La situación fue aprovechada por aserraderos que resolvieron elevar su eficiencia en este producto mas simple. Aunque esa demanda tuvo una depresión claramente por esta pandemia y quizás por los inicios bruscos de los tratados comerciales entre Estados Unidos y China.
“ Estados Unidos con la administración (de Donald) Trump propone un mayor cuidado de su economía interna e impulsa nuevamente a industrias del rubro maderero a trabajar y con renta. Esta protección proyecta un potencial impuesto a productos provenientes de China y también de Brasil. Situación posible de definirse en un numero concreto porcentual el primero de junio; o quizás a postergarse, no se sabe en cuanto será este impuesto anti-dumping, pero es un hecho que se implementará. Esta situación promovió que compradores de Estados Unidos salgan a buscar mercados alternativos de provisión de madera”, se explicó.
En tanto, recordó que hoy “Argentina participa de cerca del 3 por ciento de lo que puede producir Brasil en todo el contexto internacional. Pero tiene algunas características particulares que se valoran en ciertos productos del consumo estadounidense. Nuestro país produce madera de Pinus taeda y otras especies muy similares que son las usadas y conocidas en ese mercado, se produce en forma de madera cepillada de muy buena calidad y dimensiones y produce además muchos productos de la rama o la designación del mercado llamado Millwork, productos de madera clear (sin nudos), finger joint blanks , paneles de encolado lateral, molduras y otros componentes de puertas y ventanas. Este segmento del mercado siempre fue interesante y el mas presente”, recordó.

Recuperar terreno
Y diferenció: “Ese valor agregado que pide el mercado estadounidense, Misiones ya lo había suministrado años atrás, pero fue quedando desactualizado y siguió avanzando; así es que Brasil se desarrolló hasta ofrecer molduras pintadas de blanco y lograr puertas terminadas. Nosotros nos quedamos con el finger joint blank y algo de molduras, en esa línea de desarrollo”.
Pero igualmente “ahora el mercado estadounidense considera tener una alternativa de provisión, ya que estima que tendrá alguna variación en la compra de volúmenes estables desde Brasil. Entonces busca un mercado que lo pueda aprovisionar rápidamente y que conoce el producto y ahí vuelve la oportunidad para nuestra provincia”, explicó.
Meza resaltó que esta potencial demanda creciente “es una nueva oportunidad de entrar a un mercado del que estábamos totalmente alejados. Es una chance de negocio para algunos aserraderos que están preparados con tecnología adecuada, porque no todos están en condiciones de abastecer en volumen y calidad adecuada un buen finger joint”.
Agregó, en tanto, que el mercado doméstico estadounidense ya estuvo consumiendo más productos de madera relacionados con la remodelación de ambientes.
“Se reactivó mucho el mercado de la remodelación. Se deduce que las familias cumpliendo cuarentena se dedicaron a arreglar cosas en la casa y eso se transmite en mas pedidos; quizás temporales, pero hoy presentes. Con lo cual se movilizaron productos como ser paneles, finger joint blanks y molduras de madera. Y las empresas que tuvimos permanencia en este mercado, lo estamos captando”, ejemplificó.
El directivo de la empresa exportadora enfatizó finalmente, que el momento es clave para que desde Argentina se piense seriamente en fortalecer las oportunidades de comercio exterior.
“Sigue siendo una fortaleza y un potencial, ya que tenemos los mismos productos de madera que ellos usan. Deberíamos seguir insistiendo con las autoridades para generar un plan en serio de exportación, que proteja y garantice la estabilidad en los envíos. Debemos definir el norte de nuestra forestoindustria, con el trabajo de las pymes que son los aserraderos integrados verticalmente para que puedan seguir dando valor agregado a la madera. Y tener diseñadas e instrumentadas una batería de medidas para apoyar a la actividad cuando las papas quemen”, propuso.
Recordó que el sector “también debe tener acceso a financiación sostenible que permita dar un mayor avance tecnológico. Y trabajar seriamente sobre lo que reclamamos siempre en materia de infraestructura macro para bajar los costos logísticos que hoy y siempre nos están dejando afuera de muchos negocios”, dijo.
Agregó finalmente que “esto supone desarrollar otras alternativas a los camiones para agilizar y abaratar las cargas con fin exportable; claramente lo hablado siempre; una excelente conectividad con trenes de carga y de a poco usar de una vez por todas el río Paraná, como por ejemplo lo hacen hace rato nuestros hermanos paraguayos”.

Fuente: El Territorio

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