Exploran viabilidad de exportación de GNL argentino vía Chile al Pacífico

Mientras en Chile se espera por un nuevo proyecto de ley para perfeccionar el mercado del Gas Natural Licuado (GNL), en la Argentina se reflota la posibilidad de exportar el gas de Vaca Muerta al mundo, a través del país vecino y por el Océano Pacífico.

La iniciativa no es nueva, pero con los niveles récord de producción de gas en la formación neuquina -127 MMm3 diarios en abril- y las demoras en contar con una planta de licuefacción propia de GNL en Bahía Blanca, en ámbitos privados y públicos se comenzó a analizar otra vez la idea de enviar el preciado fluido a Chile, y de allí, exportarlo a Asia.

Además de los dos países andinos, otro de los principales interesados en el proyecto es China, que necesita reducir su dependencia de los fósiles, sin caer en la extrema dependencia del GNL estadounidense, que se prepara para abarcar en los próximos años el 85% del mercado total mundial. De los 47.500 millones de metros cúbicos de GNL exportados por EE.UU. en 2019, 9.700 millones fueron para América Latina. Los principales destinos fueron México (3.900 millones), Chile (2.300), Brasil (1.500) y la Argentina (1.000). Y sigue creciendo.

En Chile cerca del 70% del gas natural que se consume llega como GNL a las dos plantas regasificadoras, que en conjunto tienen una capacidad de regasificación de 20 millones de metros cúbicos al día. Una es la Terminal Quinteros, ubicada en el centro del país (V Región) y la otra es Mejillones, localizada en el norte. Principalmente se importa de EE.UU., pero también de Trinidad y Tobago, Guinea Ecuatorial y Qatar.

Quintero comenzó a operar en 2009 y actualmente funciona en base a dos sociedades, GNL Quinteros, quien se encarga de la gestión de los activos de combustibles en el terminal y GNL Chile, quien maneja las gestiones comerciales. Su muelle de 1.900 metros de largo puede recibir metaneros de hasta 180.000 m3. Los accionistas de GNL Quinteros son el fondo canadiese Omers Infrastructure Chile Holdings, la compañía midstream con casi 50 años de experiencia Enagás Chile SpA y la estatal chilena ENAP. Los dueños de GNL Chile son Enap, Aprovisionadora Global de Energía S.A. y Enel Generación Chile S.A., con 33,3% de participación cada uno. La terminal posee cinco brazos de descarga de GNL, un estanque de contención simple de 10.000 m3 netos y otros dos estanques de contención total de 150.000 m3 cada uno.

En Quinteros existe un gasoducto que conecta el terminal con las regiones Quinta, Metropolitana y Sexta. Hasta hace unos años la capacidad utilizada de estos gasoductos era del 50%, por lo que podría duplicar su capacidad de distribución sin necesidad de incurrir en compresores para su transporte.

En el caso del terminal Mejillones sus contratos son principalmente con empresas mineras. Fue diseñada en dos etapas: primero como unidad flotante (FSU) y un punto de regasificación en tierra, y luego con almacenamiento de combustible en tierra para 175.000 m3. Su distribución mayoritaria es a través de los gasoductos Norandino y GasAtacama, pero según reportes oficiales se llegó a utilizar solo un 15% de la capacidad total. La empresa que la opera es GNL Mejillones, que fue creada por GDF Suez (63%) y la cuprífera estatal Chilena Codelco (37%), con el objetivo de superar la escasez de gas natural generada por las recurrentes crisis con Argentina. El Terminal, ubicado en la Bahía de Mejillones (Región Antofagasta), implicó una inversión cercana a los u$s550 millones.

En total hay siete gasoductos que unen a ambos países: NorAndino y Gas Atacama en el norte; GasAndes, en el centro; Gasoducto del Pacífico en la Región del Biobío; y los gasoductos Posesión 1 y 2 y Frontera en el sur del país. Hoy algunas de esas tuberías son utilizadas como medios de almacenamiento de gas, pero con la inyección del gas de Vaca Muerta y el futuro gasoducto Presidente Néstor Kirchner podrían ser la clave de la exportación del GNL argentino-chileno, a través de los puertos Concepción o Santiago.

Una opción que se analiza es revertir las terminales chilenas de regasificación, en particular Quintero, porque está en las cercanías a la capital chilena, para transformarlas en plantas de licuefacción. El GNL es un gas natural licuado (enfriado a unos -162° C) para facilitar su almacenamiento y transporte. El volumen del gas natural en estado líquido se reduce unas 600 veces en comparación con su estado gaseoso. En este caso, las terminales podrían reconvertirse para aplicar este proceso. Hoy están preparadas solamente para recibir GNL.


Opciones
Otra alternativa es que Chile construya una o dos terminales de licuefacción de GNL. Se habla de dos porque la ecuación de viabilidad del proyecto sería para exportar como mínimo unos 20 o 22 MMm3 diarios de gas de Vaca Muerta. El shale gas argentino alcanzó el mes pasado los 67 MMm3 diarios, lo que dio una suba del 42% interanual, y lo llevó a explicar el 53% de la producción total.

Por el conflicto entre Rusia y Ucrania la necesidad de GNL se disparó en el mundo. Por eso, muchos países ya proyectan construcción de plantas regasificadoras o de licuefacción. La tendencia hoy en día es la instalación de microplantas o plantas modulares, escalables en capacidad a lo largo del tiempo. En América del Sur el único país que posee una planta de licuefacción es Perú, con ventas por alrededor de 5.200 millones m3 anuales a Asia y Europa.

Argentina tiene varios beneficios de exportar GNL vía Chile. En primer lugar los gasoductos están operativos y esperando. En términos de costos, es muchísimo más económico que esperar la conexión de 1.000 kilómetros de Vaca Muerta a Bahía Blanca, con una planta de licuefacción propia incluida. Ya sea la modular que prepararon Transportadora de Gas del Sur (TGS) y Excelerate Energy o la conformación de un consorcio de empresas liderado por YPF tal como planteó PAE, es 100 veces más rápido exportar GNL vía Chile.

Para Chile también tiene beneficios. El suministro de gas natural le permitiría desplazar parte del consumo de leña en zonas altamente contaminadas, además de insertarse como un recurso energético para la generación eléctrica, fundamental para hogares e industrias. Durante la visita Gabriel Boric a la Argentina las autoridades energéticas coincidieron que estas operaciones podrán realizarse en la medida que no se comprometa el abastecimiento interno, y que no se afecte la seguridad de la operación, ni la calidad y confiabilidad de los servicios de transporte y distribución de gas natural y de electricidad de cada país. Por ese motivo, se necesitaría un marco legal bilateral específico para el GNL.

Regulaciones
El acuerdo ya firmado entre países, bajo la modalidad de “swap energético”, establece el marco regulatorio mediante el cual se harán los intercambios de gas natural y electricidad hacia uno y otro lado de la cordillera, y considera como condiciones para su realización el suplir carencias temporales o estacionales del respectivo recurso en el país de destino; suplir falta temporal de abastecimiento generada por situaciones de emergencia o calamidad pública; y transportar energía eléctrica o gas natural a través de las redes de ambos países, a fin de abastecer a zonas de un país que no se encuentren directamente conectadas con el punto de origen de la energía en el mismo país. Pero no habla en particular de proyectos conjuntos de GNL.

Esta alternativa se abrió luego que Argentina cumplió con los envíos firmes de gas para el verano 2021-2022 de 4 MMm3 diarios para la Cuenca Neuquina y otros 2 MMm3 para la Cuenca Austral a Chile, que luego a fines de diciembre de 2021, sumaron casi 4 millones m3/día adicionales hasta abril 2022. Ahora, grandes actores de la industria también estudian la posibilidad de llegar a exportar durante todo el año bajo contratos en firme. Esta es la pieza de intercambio para impulsar las millonarias inversiones en plantas de licuefacción o reconversiones de las terminales operativas trasandinas. Gas todo el año para Chile a cambio de facilitar la exportación de GNL argentino a China.

Expertos que ya trabajan en un posible marco normativo para esta iniciativa aseguran que cualquier proyecto de exportación de GNL deberá tener un tratamiento diferenciado, con cuotas de asignación de gas obtenido por encima de un tope de producción mínima, capacidad de transporte de dedicación exclusiva, y hasta “dedicación exclusiva” para algunos yacimientos en Neuquén. De este modo, se garantiza el uso único de infraestructuras e insumos para el GNL, además del cumplimiento de los contratos de suministros y autorizaciones en firme para la exportación, sin posibilidad de interrupciones, y sin que puedan ser revocadas posteriormente.

Es más, aconsejan que las actividades de los proyectos de GNL queden por fuera del régimen de servicio público de la ley 24076 y sus concesiones tengan una nueva figura legal independiente, lo que permitiría tener a libre disposición la asignación, utilización y comercialización de la capacidad de las plantas y servicios afectados, incluidas las nuevas obras e instalaciones vinculadas, que podrían incorporarse al patrimonio del concesionario como derechos adquiridos.

La iniciativa está bajo análisis y hay varios interesados en el tema. Lo principal, como se repite habitualmente en la industria de los hidrocarburos, es lo que muchos definen como seguridad jurídica.

Fuente: Ambito

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