La sequía que afecta a amplias regiones del país podría provocar una caída de exportaciones cercana a los 5.000 millones de dólares, según una estimación realizada por el presidente de la firma Los Grobo, Gustavo Grobocopatel. 

“Vamos a tener un año que va a afectar el crecimiento de Argentina, hay estimaciones que pueden llegar al 1% menos de crecimiento”, afirmó el empresario, alguna vez apodado “El rey de la soja”. 

Consideró que esta merma en el crecimiento económico “puede ser compensada parcialmente por otras cosas, pero entramos al segundo tiempo perdiendo tres a cero”.

“Estimamos 5.000 millones de dólares menos de exportaciones”, sostuvo Grobocopatel, al ser consultado por el efecto que tendrá en el frente externo la sequía, respecto de la cual dijo que está “llegando a niveles récord”.

“Va a afectar el crecimiento de Argentina, hay estimaciones que pueden llegar al 1% menos”, aseguró Grobocopatel

Estimó también que este efecto climatológico provocará una “disminución de la actividad económica en el interior, de las exportaciones y de la recaudación impositiva”. “Nos estamos encontrando con un mapa de rinde muy errático y variable”, afirmó el productor en declaraciones a FM Concepto. 

Agregó que el impacto fue variado en el campo porque había suelos “bien dotados de humedad por la inundación de la primavera” pasada.

Grobocopatel señaló que la Bolsa de Cereales estimó la producción sojera por debajo de los 40 millones de toneladas, cuando la proyección anterior era superior a los 55 millones.

“La producción está bajando 30 ó 35%. Es probable que empiece a impactar en la siembra de trigo que se viene”, consideró el productor.

Sobre la economía en general, consideró: “daría la impresión de que vamos mejorando. Está bajando la inflación, baja el déficit, hay sectores que se están moviendo; ha bajado el desempleo y hay aperturas de nuevos mercados en un mundo que tiene una ola de proteccionismo muy grande”. 

“Los resultados son graduales”, sostuvo y añadió que “el esfuerzo lo está haciendo toda la sociedad”.  Aseguró que “todos ponemos nuestro grano de arena en este gradualismo. Si hubiese sido shock, la mayoría del impacto lo hubiera debido absorber la clase trabajadora”.

Fuente: BAE

La cifra corresponde al pasado enero, según informó el Consorcio de Gestión del Puerto. Entre los productos se encuentra el aceite de girasol, cebada, maís y trigo.

El informe oficial precisó que en enero de este año hubo movimientos de 10 mil toneladas de aceite de girasol, 310.012 de cebada; 65.205 toneladas de maíz y otras 274.720 toneladas de trigo. También se indicó que las mercaderías fueron cargadas en 25 buques y el promedio de embarcación fue de 26.397 toneladas.

Cabe recordar que ayer, el Puerto de Quequén fue escenario de una manifestación de grupos ambientalistas en contra de la instalación de una planta de fertilizantes líquidos y sólidos en la concesión de Sitios 11 y 12.

Fuente: Notitrans

La Argentina registró exportaciones de granos por 47,8 millones de toneladasel año pasado, de los cuales China absorbió 6,4 millones de toneladas(particularmente de porotos de soja) y Brasil se llevó 6 millones de toneladas, con amplia participación del trigo.

“Si a estos dos compradores les sumamos Vietnam, Argelia y Egipto, los cinco países compraron el 54% de los granos argentinos”, indicó el trabajo de Julio Calzada, economista jefe de la Bolsa rosarina.

En soja, el predominio de China es destacado, ya que en 2017 demandó 87%de las 6,35 millones de toneladas exportadas por la Argentina.

 

Para el trigo, Brasil es un cliente clave de la Argentina, ya que adquirió 5,1 millones de toneladas de las 12,4 millones exportadas en 2017, con una participación de 41%.

En cuanto a los pellets de soja, la Bolsa de Rosario destacó que los despachos argentinos están “bastante fragmentados, ya que ningún país compra más del 11% de la harina de soja o girasol”.

En ese contexto, los cinco principales compradores de harina de soja y girasolargentinos (Vietnam, Indonesia, Italia, Reino Unido y Polonia) compraron 37% del total de 32,7 millones de toneladas de este subproducto exportadas.

Para concluir, en cuanto a las exportaciones de aceite, India fue en 2017 el principal cliente. Compró el año pasado cerca de 2,7 millones de toneladas, el 47% sobre un total de 5,8 millones.

Fuente: Infocampo

Después de 12 meses y con una cosecha agrícola que dejó 82 millones de toneladas exportadas, entre granos, harinas y aceites, que significaron un 5,5% menos que los enviado al exterior en 2016, los cambios en el ranking de exportadores se hicieron notar. Las estadounidenses Cargill y Bunge continúan dentro de las tres primeras exportadoras agrícolas del país, pero ahora acompañadas por Cofco, que pisó fuerte el año pasado y amenaza con seguir creciendo de la mano de su resonante adquisición, Nidera.

 

 

De un año a otro, la compañía de capitales chinos saltó de exportar 2,4 millones de toneladas en 2016 a unas 5,7 millones en el último año, que sumado a lo que envió Nidera le dan un total de 11,006 millones de toneladas, un 13% del total. Principalmente se destaca en la exportación de granos sin procesar, siendo el maíz y el trigo sus especialidades. Con este volumen se metió entre Cargill y Bunge, las dos compañías que lideraron la tabla en 2016. Bunge, líder hace dos años, exportó cerca de 700.000 toneladas menos y cayó al tercer lugar (8,746 millones de toneladas), mientras que Cargill aumentó su caudal casi un 30% y se instaló en el primer lugar (11,5 millones), con un 14% del total.

 

 

En el listado, luego de estas tres primeras firmas se ubicaron Dreyfus, con 7,9 millones de toneladas, Aceitera General Deheza (AGD), con 7,3 millones y Vicentín, con 6,9 millones. Estas últimas dos compañías fueron las de mayor volumen exportado en el segmento de harinas (subproductos), básicamente de soja, con 4,9 y 4,5 millones de toneladas respectivamente, y las primeras dos compañías de capitales argentinos. ADM (que incluye las operaciones de Toepfer), Oleaginosa Moreno (Glencore) y Molinos Agro también se metieron en el top ten.

 

 

En el caso de las cooperativas, la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) ocupó el noveno lugar, despachando al exterior cerca de 4,3 millones de toneladas (5% del total), mientras que Agricultores Federados Argentinos (AFA) remitió 1,5 millones de toneladas (2%).

 

 

 

Los datos muestran la suma de los despachos de mercadería a granel de todos los puertos argentinos y surgen del Ministerio de Agroindustria, a través de la Subsecretaría de Mercados Agropecuarios. En base a estos datos, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) elaboró un informe en el que destacó que individualmente, la firma que más exportó granos el año pasado fue Cofco, con 8,2 millones de toneladas, y que entre los cinco principales exportadores despacharon cerca del 57% del total. "Las 10 primeras empresas, el 88%", destacó.

 

 

En tanto, China y Brasil fueron los principales compradores de granos. Juntos compraron el 25% de los granos exportados, mientras que cinco países compraron más de la mitad (China, Brasil, Vietnam, Argelia y Egipto). En soja, China demandó el 87% del poroto que se despachó: cerca de 6,3 millones de toneladas, mientras que en trigo, Brasil es el cliente clave: adquirió el 41% del cereal. En cambio, en maíz, hubieron cinco países que compraron el 60% del cereal: Vietnam, Argelia, Egipto, Malasia y Arabia Saudita.

 

 

El informe de la BCR destacó que las exportaciones del complejo oleaginoso (soja más girasol) ascendieron el año pasado a casi u$s 18.000 millones. "Casi uno de cada tres dólares que entran al país por exportaciones lo aporta la soja y el girasol. Si tomamos la clasificación de las exportaciones por producto, la harina de soja de alta proteína es el principal producto de exportación. Las exportaciones de harina de soja Hi-Pro fueron de u$s 9000 millones el año pasado", destacó.

Fuente: El Cronista

La venta de maquinaria agrícola durante 2017 alcanzó un récord de ventas, con un volumen de operaciones que cerró con ingresos por más de u$s 2200 millones. Así lo destacó el INTA, que especificó que ese nivel creció un 22% respecto al 2016, aunque el dato negativo pasó por la balanza del sector, entre importaciones y exportaciones. El crecimiento de las importaciones decretó un balance negativo para el país, por un total de u$s 950 millones.

 

 

Según señaló Mario Bragachini, especialista del INTA Manfredi, Córdoba, existe un "progreso continuo con ingresos que en 2015 alcanzaron los u$s 1450 millones, ascendieron a u$s 1800 millones en 2016 para trepar a u$s 2200 millones en 2017. Hay indicios de que el 2018 tenga un mercado de facturación dolarizada parecido al de 2017", expresó el técnico.

 

 

La preocupación por las importaciones se expresaron por los más de u$s 1050 millones de máquinas terminadas y componentes para ensamblar que se destinaron a la importación, con una exportación por u$s 100 millones. "El sector merece una Ley de promoción de la industria metalmecánica nacional que incluya a las terminales de maquinaria agrícola de baja y alta complejidad, a las pymes agropartistas y, por supuesto, a las industrias metalmecánicas de procesos agroalimentarios y de bioenergía y energía renovable, entre otras", opinó Bragachini, que agregó que la idea no es cerrar la economía, sino hacerla "más competitiva y exportable".

 

 

Además agregó que "es muy difícil ser un país sustentable sobre la base de la transformación de la materia prima alimenticia si se importan todos los procesos y maquinarias. Nuestro país necesita definir su rol en el mundo: continuar como proveedor de materia prima o posicionarse como productor y abastecedor de alimentos de consumo directo o de góndola de alto valor y trabajo argentino", aseguró Bragachini.

 

 

 

A su vez, el especialista del INTA hizo referencia al cuidado del ambiente y de los recursos naturales como una necesidad y una demanda de los mercados, que generará la creciente trazabilidad y certificación de más cadenas productivas.

Fuente: El Cronista

En 2017, el Senasa certificó embarques a 112 países, por 206 mil toneladas e ingresos por 112,5 millones de dólares.

urante 2017, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) contabilizó la exportación de 206.039 toneladas de maíz pisingallo a 112 países y por un valor FOB, declarado por los operadores, de unos 112,5 millones de dólares.

El proceso de fiscalización de estas operaciones se concreta a través del Sistema Certificación de Productos de Origen Vegetal (Certpov). Según difundió el organismo, en la actualidad se encuentran inscriptas y habilitadas para la exportación 52 plantas situadas en las principales regiones maiceras, con cuatro zonas bien delimitadas que concentran la mayor proporción de este cultivo: norte y sudeste de Buenos Aires, sur de Santa Fe, Córdoba, y el NOA.

Producto diferenciado

Al igual que otros maíces, tales como los Plata (Flint) o los de Alto Valor (MAV), el pisingallo (conocido también como pochoclo, pororó, popcorn) es un producto diferenciado que se destina al consumo humano con valor agregado mediante su procesamiento.

La Argentina, como principal exportador, es uno de los referentes en el mercado mundial. Se exporta casi la totalidad de lo que se produce, alrededor del 97 por ciento del total, derivándose el tres por ciento restante al consumo interno.

Entre los destinos más destacados el año pasado se encuentran India, Colombia, Emiratos Árabes Unidos, Perú, Marruecos, Ecuador, Egipto y, en un rango menor, Turquía, Argelia, y Filipinas, entre otros.

Calidad

Para contribuir en su consolidación, desde el 2016 el Senasa implementa un sistema de control de calidad de maíz pisingallo con destino a exportación. Su objetivo es verificar el cumplimiento de requisitos de calidad, establecidos en la Resolución N° 517/2015 por parte de exportadores y plantas procesadoras.

Entre los principales requerimientos del sistema se encuentran la implementación de buenas prácticas de manufactura (BPM) en los establecimientos procesadores, que incluyen trazabilidad, registros, control de plagas, capacitaciones, y medidas preventivas para evitar contaminaciones no deseadas tales como micotoxinas, residuos de pesticidas, y organismos genéticamente modificados (OGM).

Gabriel Grosso, profesional de la Dirección de Calidad Agroalimentaria del Senasa, afirmó que los productores procesadores y exportadores de maíz pisingallo supieron explotar una atractiva producción e introducirse en el negocio de esta especialidad granaria en una gran cantidad de países.

Mejoramiento

“Realizando importantes inversiones, tanto en el mejoramiento, como en la aplicación de mejores prácticas en la producción primaria y en plantas de procesamiento, sumado a la adopción de sistemas de gestión de la calidad, se logra dar cumplimiento a las características buscadas por los clientes en el mundo”, añadió el agente del Senasa. De esta manera, el origen argentino tiende a disminuir reclamos o rechazos por parte de las autoridades sanitarias extranjeras. El propósito es mantener en alto la imagen de este producto, acceder a nuevos mercados y mantener los actuales.

Certificaciones

“Accediendo a certificaciones de calidad como las BPM, las empresas registradas quedan mejor preparadas para cumplimentar otras certificaciones como HACCP, ISO, y otras certificaciones privadas que les exigen sus vínculos contractuales”, finalizó Grosso.

Fuente: Agro Voz

Anualmente, más de 2.600 empresas producen casi un millón de toneladas que generan ventas en el exterior por cerca de u$s300 millones. Se estima que el sector emplea a unas 115.000 personas

La Argentina está dentro del top ten de los mayores productores y exportadores mundiales de semillas.

Así lo asegura un trabajo elaborado por los economistas de la Bolsa de Comercio de Rosario, Julio Calzada y Blas Rozadilla publicado por La Voz.

 

La producción anual de semillas en Argentina se estima en 990.000 toneladas, lo que se corresponde con un valor de mercado de mil millones de dólares.

Argentina es, así, el noveno productor mundial, dentro de un mercadoliderado por Estados Unidos, China y Francia.

Cabe destacar que este ranking incluye a todo tipo de semillas: si se considera sólo las de cultivos extensivos, como soja, maíz y trigo, la participación de Argentina es mucho mayor.

En este contexto, el país ocupa el 17° en el ranking de volumen exportado de semillas: 74.485 toneladas en el 2015, una participación de 1,93 por ciento del comercio global, según la International Seed Federation (ISF).

En el podio se encuentran Francia, con 522.000 toneladas (13,5%); Eslovaquia, con 362.500 t (9,4%); y Estados Unidos, con 314.000 (8,12%).

 

Sin embargo, en valor, Argentina trepa al 10° puesto, con u$s262 millones en 2015 y una participación del 2,46% en el valor exportado global.

Francia, Estados Unidos y Holanda lideran este ranking, con niveles de ventas externas similares entre sí y que rondan los u$s1.500 millones.

Si sólo se consideran los montos exportados de las semillas para cultivos extensivos; es decir, excluyendo las flores y los vegetales; Argentina pasa a ubicarse en la 7° posición con una participación del 3,6% en el total comerciado.

 

En este ranking, los dos primeros lugares siguen siendo para Francia (con el 17,7% del total) y Estados Unidos (13,35%), pero en el tercer lugar se encuentra Alemania (8,55%).

Argentina, a su vez, es importador de semillas, principalmente de girasol y maíz. En 2015, adquirió 36.500 toneladas por 106 millones de dólares, lo que se traduce en una participación del uno por ciento en las compras internacionales de este insumo.

Tomando como base datos del Registro Nacional del Comercio y Fiscalización de semillas (RNCyFS), a cargo del Instituto Nacional de la Semilla (Inase), se estima que hay 2.616 empresas registradas, incluyendo todos los rubros que forman parte de la cadena de la semilla.

Se trata concretamente de 337 obtentores, 897 multiplicadores, 716 comercializadores y 126 laboratorios.

Estos emplean 115.000 personas: 8.245 en forma directa, 5.725 en actividades externas como mantenimiento y supervisión, 12.600 temporarias en épocas de actividad intensiva como siembra o cosecha, más de 500 profesionales con carreras de grados y posgrado, y 87.700 personas empleadas directa e indirectamente en las empresas que distribuyen y comercializan las semillas.

Fuente: IProfesional

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