El alza se dio en la última campaña agrícola, según la Bolsa de Comercio de Rosario. La producción de granos y su transporte demandó u$s 2300 millones en gasoil.

El consumo de gasoil durante la campaña agrícola 2016/2017 ascendió a una cifra cercana a los 2032 millones de litros, lo que significó un 10% más que en el ciclo anterior.

El mayor consumo da cuenta del crecimiento de las cosechas y de un sector agropecuario que ya es responsable del 22% del consumo total de gasoil del país: representó unos u$s 4300 millones en la campaña pasada. Así lo estimó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en un análisis realizado por los especialistas Julio Calzada, Enrique Lasgoity y Franco Ramseyer. La estimación de los 2032 millones refiere solamente a la producción y transporte de los principales granos, como pueden ser soja, maíz, girasol, sorgo, arroz, maní, trigo, entre otros. No tiene en cuenta las actividades agrícola-ganaderas y las economías regionales, que de sumarse el consumo se acercaría a los 3800 millones de litros.

En ese contexto, la producción de granos y su transporte representó el 12% del consumo de gasoil, unos u$s 2300 millones. "Como el consumo de gasoil en la Argentina en 2017 se habría acercado a los 16.850 millones de litros (estimación del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos -USDA), este consumo total de combustible del sector agropecuario de 3800 millones de litros anuales representa el 22% del consumo total de gasoil de nuestro país. Si valorizamos ese consumo por el precio actual del gasoil ($ 21,47 por litro) y al tipo de cambio del 16 de enero pasado, estamos hablando de una facturación total de u$s 4300 millones", destacaron. En el caso de la producción de granos (para una campaña de 125 millones de toneladas) el indicador tiene en cuenta el consumo de gasoil tanto en el proceso productivo como en el transporte. Por ejemplo, su consumo en lo concerniente al proceso productivo, la entidad lo estimó cerca de los 903 millones de litros, mientras que en transporte a puertos y fábricas tanto por camión como por ferrocarril, el consumo alcanzó 1130 millones de litros.

La tendencia marca que debido a la eliminación o reducción de las retenciones y eliminación de las restricciones a las exportaciones, implementadas desde fines de 2015, el consumo del combustible manifestó un marcado crecimiento, impulsado por la mayor siembra de maíz, trigo y girasol. "Si comparamos el ciclo 2016/2017 con la campaña 2014/2015 (antes de las modificaciones impositivas) vemos que el consumo de gasoil para la producción de granos crece un 10%, en tanto que el consumo de gasoil a nivel nacional (según datos del USDA) crece un 6%. Son casi 200 millones de litros de gasoil adicionales de consumo". En paralelo, se sostiene que el consumo en granos pasó de representar un 11,6% en el ciclo 2014/2015, del consumo nacional de gasoil, a un 12,1% en la última campaña.

 

Respecto del uso del biodiésel, se destaca que representa un 9% del combustible diésel que consume el campo y el parque automotor en el país. En total, aportó el 2% de las divisas que ingresaron al país por exportaciones (durante el 2016), y un 6% de lo que exportó la industria oleaginosa (los despachos al exterior de biodiesel contribuyeron con u$s 1175 millones en dicho año, por lo que el cierre del mercado estadounidense durante el año pasado representó un duro golpe, así como también lo serían nuevas barreras para su ingreso a la Unión Europea). Pero también en este sentido, se refleja la importancia de la producción nacional que es afectada al corte obligatorio para el combustible utilizado habitualmente en automóviles. En este caso, la producción habría sido de 1240 millones de litros el año pasado. "El 9% del combustible diésel que consume el campo y el parque automotor es biodiésel y casi el 12% de la nafta que consume el parque automotor naftero es bioetanol en base a maíz y caña de azúcar", destacó, lo que refleja la importancia de este producto: actualmente el país tiene una capacidad total de producción de 965.350 metros cúbicos al año de etanol, con cinco empresas que obtienen etanol en base a maíz, y alrededor de nueve fábricas que obtienen etanol procesando caña de azúcar.

Fuente: El Cronista

Según el Banco Mundial, la relación exportaciones/PBI en Argentina hoy es parecida a la de 1985 (12%, entre bienes y servicios), mientras que en Latinoamérica el ratio creció desde 16% a 21%, y en el mundo de 18% a 28%). Las exportaciones argentinas de 2017 equivalen a las de 2005 a precios de aquella época. La debilidad de las exportaciones puede atribuirse a 4 factores.

El primero es el entorno macroeconómico. La actual administración puso en marcha esfuerzos por normalizarlo, pero hasta que el proceso madure hay que trabajar con la actual tasa de inflación, la puja entre dólares financieros y tipo de cambio real, la tasa de interés y el entorno regulatorio (aún congestionado).

El segundo es mesoeconómico: hay aún disfunciones en infraestructura, en procesos de formación de recursos humanos y en vínculos con factores de poder.

El tercero es internacional. Por un lado Brasil, nuestro principal cliente, apenas despega de su crisis. Por el otro, la Argentina paga aún altos costos de ingreso en numerosos mercados por no contar con un buen número de acuerdos para reducciones arancelarias, armonización no arancelaria y fluidización de flujos comerciales. El Gobierno tiene en marcha varias negociaciones, pero aún no han finalizado. Pero además existe una dificultad general para “elegir clientes”, ya que no se logra ingresar exitosamente a numerosos mercados altamente importadores (entre los principales destinos de las exportaciones argentinas hay solo 6 de los 25 mayores importadores mundiales).

Por dar un ejemplo: además de las grandes economías del mundo, en el lote de 20 mayores importadores mundiales están Corea del Sur, Hong Kong, México, Singapur, Taiwán, Emiratos Árabes Unidos y Turquía, y esos mercados no son bien aprovechados.

El cuarto motivo es estructural. Una buena cantidad de empresas argentinas no ha logrado aún desarrollar atributos competitivos adecuados para actuar en mercados del siglo XXI. El comercio mundial ya no es un escenario de relaciones esporádicas (spot) de compra y venta, sino que se ha convertido en un conjunto de relaciones sistémicas entre empresas que actúan como socias desde diversos países, especializándose cada una en una parte de algún proceso productivo e integrándose en relaciones regulares en las que se comportan como aliados más que como clientes/proveedores (por eso hoy los productos son multinacionales).

Las empresas exitosas logran 5 atributos críticos. El primero es lo que John Kay llama “arquitectura” (relaciones sistémicas que permiten actuar en vínculos de trato sucesivo en los que invierten, investigan, planifican y comercian en conjunto a través de las fronteras). El segundo es el desarrollo de conocimiento e innovación en los procesos de producción o comercialización (P. Sullivan lo define como “capital intelectual”). El tercero es el desarrollo de instrumentos que crean reputación. El cuarto es la habilidad de administrar ambientes diferentes (culturas, regulaciones, mercados). Y el quinto es tener una estrategia adecuada (como enseña R. Kaufman, haber planificado y elegir con inteligencia mercados, socios, instrumentos, metas).

La actividad productiva internacional se basa hoy más en empresas que en países: se publicó en un blog del BM que de las 100 principales economías del mundo, 69 son empresas y 31 son Estados nacionales. El “capital organizacional” (empresas con capacidad de inserción internacional) es un elemento crítico. México cuenta con 34.000 empresas exportadoras; Brasil, con 19.000 y la Argentina con unas 9.000. Son argentinas apenas 7 de las 100 principales “multilatinas” (31 son brasileñas, 26 mexicanas y 19 chilenas). Nuestro país acoge un stock de inversión extranjera directa de unos US$90.000 millones, que es el menor con relación al PBI de la región. Y a la vez ha emitido inversión externa por menos de 40.000 millones, un tercio de lo que invirtió Chile y un quinto de Brasil.

Por ello, más empresas insertas en procesos sistémicos internacionales es un requisito. Rita Gunter McGrath (Universidad de Columbia), en su obra “El fin de la ventaja competitiva”, asevera que más que lograr una oferta basada en “valor agregado” en los productos, las empresas deben lograr la capacidad de ir saltando virtuosamente de modo permanente de producto en producto, de etapa en etapa, de ola de innovación en ola de innovación.

Un producto ya no hace la diferencia, sino que la hace la capacidad de la empresa de entender la nueva etapa tecnológica. Ahora no se exportan productos: se internacionalizan empresas. Integrarse en redes de valor transfronterizas es una virtud de la hora. Trabajar para tener más empresas adaptadas a las nuevas fases de la competitividad global es una labor pendiente.

Fuente: Clarín - Marcelo Elizondo

La tendencia positiva para la yerba mate a salida de molinos que se manifestó durante todos los meses del 2017 terminó de consolidarse con el cierre de las estadísticas al mes de diciembre, las cuales confirmaron que fue un año récord para el producto que más identifica y más prefieren los argentinos.

Los datos obtenidos por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) en base a las declaraciones juradas mensuales de los establecimientos yerbateros indican que entre enero y diciembre del 2017 pasado la industria yerbatera envió a supermercados y mayoristas de toda la Argentina un total de 259.904.615 kilos de yerba mate elaborada, superando en un 3% (+ 7,7 millones de kilos) los despachos del año anterior que habían totalizado 252.143.904 kilos y alcanzando así un record histórico, ya que se trata del volumen más alto desde la puesta en marcha de los registros por parte del INYM.

Por otra parte, en lo referido al ingreso de materia prima (hoja verde) a los secaderos los datos estadísticos reflejan el impacto que tuvieron las prolongadas lluvias durante el inicio de la cosecha (sobre todo los meses de abril y mayo), ya que en todo el 2017 fueron procesados 689.195.720 kilos de hoja verde, los que representa una merma del 18,9% (- 130, 6 millones) respecto a la zafra 2016 cuando entraron a secanza 819.883.842 kilos de hoja verde. En este sentido, el aumento de la salida de molino y la baja en el ingreso de hoja verde tiene un efecto de merma en el stock de yerba mate canchada, lo que genera mejoras en las condiciones para la comercialización de materia prima.

Las exportaciones de yerba mate también se mostraron en alza, en parte por la recuperación del mercado Sirio (principal mercado de exportación de Yerba Mate Argentina) y también por el aumento de otros mercados que se vienen trabajando, como el caso de Chile, Europa y Estados Unidos.

De acuerdo a los datos del INDEC, durante los primeros tres trimestres de 2017 se habían despachado al exterior 23,6 millones de kilos de yerba mate por un valor de 61,2 millones de dólares. Respecto al mismo período de 2016 se registró un incremento de 28,2% en dólares y 35,5 % en volumen.

Estas cifras demuestran el resultado de las acciones que realiza el INYM, en forma conjunta con todo el sector yerbatero, para alcanzar el objetivo de incrementar el consumo de yerba mate. Desde hace ya unos años, apoyado en las líneas definidas en el Plan Estratégico para el Sector Yerbatero, el Instituto comenzó un trabajo de planificación y ejecución de acciones publicitarias y comunicacionales para consolidar el posicionamiento de la yerba mate y difundir sus propiedades y formas de consumo, tanto en el mercado doméstico como en el internacional. Este trabajo se realiza en forma coordinada y con el apoyo de las empresas del sector, y organismos como el Ministerio de Agroindustria de la Nación, la Agencia de Inversiones y Comercio Internacional, la Cancillería Argentina y sus delegaciones en diferentes países.

Fuente: 6Digital

Los productores de carne porcina experimentan por estos días sensaciones encontradas. Por un lado, se encuentran entusiasmados por los números en alza que muestra el consumo per cápita en la Argentina, mientras que, por el otro, no dejan de advertir la presión que les significan las importaciones; fundamentalmente provenientes de Brasil. Según Juan Luis Ucelli, presidente de la Asociación Argentina de Productores Porcinos, el año pasado estas últimas representaron casi el 10% de la producción nacional, aunque en algunos cortes como el caso de la bondiola llegó casi al 42% de lo que se comercializa.
“Ese tema de la carne que ingresa desde Brasil no es nuevo para nosotros, lo vivimos prácticamente desde la creación de nuestro emprendimiento”, señaló el gerente de Producción Primaria de la Cooperativa Frigorífica de Leandro N. Alem (COFRA), el ingeniero agrónomo Sergio Peñalva. La característica geográfica de Misiones, metida como una cuña entre Paraguay y Brasil, genera un intenso movimiento de productos en la frontera; entre ellos la carne de cerdo e incluso animales en pie que posteriormente son faenados e ingresan a distintos puntos de venta en la provincia.
A nivel más global, la balanza comercial del sector porcino muestra un desequilibrio desfavorable; es decir, se importa más de lo que se exporta. En diciembre del año pasado, por ejemplo, el déficit llegó al -3%; lo que impacta contra el sistema productivo porcino local. Algunos prefieren dejar de producir y comprar la materia prima para elaborar sus chacinados. “Esto se ve reflejado en los precios de la competencia que así tiene costos inferiores a los nuestros”, explicó Peñalva.
A pesar de este cuadro de situación, el sector considera que el horizonte es alentador, particularmente porque en los últimos años la carne de cerdo se posicionó como una alternativa interesante (sobre todo en el precio) con relación a los cortes de carne vacuna. En 2017 el consumo de cerdo per cápita en Argentina llegó a 14,05 kilos; un valor más que interesante si se considera que solo cinco años atrás apenas superaba los 8 kilos. ““En general, el panorama es positivo porque, más allá de todo, hay negocio para todos. COFRA vende todo lo que produce”, apuntó con satisfacción el profesional, para luego detallar que durante el año pasado la cooperativa faenó 51.500 cabezas, desarrolladas con 13 millones de kilos de alimentos elaborados por la entidad.
Como bien señaló Ucelli, los protagonistas de la cadena porcina esperan un 2018 “con precios por debajo de la carne vacuna y siendo una opción para el bolsillo de los consumidores”.

Fuente: Misiones Online

Indudablemente, la venta de indumentaria es un termómetro sobre qué tan alto marca la afición deportiva entre los mendocinos. “Hay una tendencia al aumento de la demanda de artículos deportivos que va de la mano de la moda y lo que se usa, además de la temporada”, analiza Ana Laura Herrera, de la gerencia comercial de Palmares Open Mall, un complejo que tracciona a través de dos tiendas.

Con presencia directa de Adidas, Puma y Nike, más otros dos locales deportivos como Dexter y también Sporting, el Mendoza Plaza Shopping muestra al rubro como uno de los de mejor performance el último año. Y el crecimiento interanual de facturación lo confirma: 26% más que en 2016.


De acuerdo a Andrés Zavattieri, gerente general del complejo, “durante 2017 las ventas de indumentaria superaron en dos puntos a la inflación, lo que es una buena noticia dado que venían un tanto estancadas”.


¿Cómo impactaron los precios? Para el ejecutivo, “los valores se movieron 4% en promedio. Eso, y lo que siempre representan los planes en cuotas, sin duda ayudaron mucho”.

Por otra parte, gracias a una mayor apertura comercial, las importaciones también mueven la aguja. De acuerdo a las estadísticas de la CIAI (Cámara de la Industria Argentina de la Indumentaria), durante el año 2017, con u$s 474, 5 millones, la indumentaria importada tuvo un crecimiento acumulado del 33% en dólares y 53% en volumen (20,3 millones de kilos). Aunque no está discriminado por rubros ni tampoco pondera el ya famoso “efecto Chile” en los tours de compras, desde el sector le asignan una participación importante al rubro deportivo entre las firmas.

El 18% del volumen total importado correspondió a supermercados y tiendas, aunque con una caída en su participación relativa. “Esto podría deberse a la aparición de nuevas firmas importadoras”, señala la Cámara, respecto a un 2017 que tuvo su récord en abril, con casi u$s 70 millones.


Si bien la comparación interanual muestra un crecimiento de la importación, de un mes a otro los números señalan una desaceleración. Por ejemplo, en diciembre se importó por u$s 25,2 millones, un 12% más que diciembre de 2016 pero menos frente a los 30,5 millones de noviembre, después de un pico en octubre (u$s 53 millones).

Con todo, el último año fue récord de los últimos 3 registrados por la CIAI. Más allá de superar a 2016, se hace evidente en relación a 2015, frente al cual prácticamente es el doble (ese año se importó por u$s 277 millones).

Fuente:Los Andes

-La Primera Feria de Competitividad en Comercio Exterior y Aduanas reunirá en esta ciudad a empresarios y especialistas del sector.

TIJUANA.- Analizar los retos del sector de comercio exterior para la región fronteriza en el futuro será la consigna de la Primera Feria de Competitividad en Comercio Exterior y Aduanas que reunirá en esta ciudad, los próximos días 1 y 2 de marzo a empresarios y especialistas del sector, nacionales y extranjeros, convocados por la Asociación de Agentes Aduanales de Tijuana y Tecate, presidida por la agente aduanal Ana Bertha Sánchez.

Acompañada por autoridades y representantes de organismos empresariales, la presidenta del grupo aduanero dio a conocer el evento al público durante conferencia de prensa, detallando los pormenores de un foro que tendrá como eje un encuentro empresarial para vincular mediante el modelo B2B (business to business) el involucramiento de empresas en donde se especifican sus productos para concretar negocios.

Ana Bertha Sánchez destacó la importante participación de la aduana de Tijuana, encabezada por el Enrique Orantes, administrador de la Aduana de Tijuana quien albergará en las instalaciones de la Aduana el histórico evento, en esta ocasión representado por Juan Carlos Rico Baez, subadministrador de la Aduana de Tijuana.

En los trabajos de la feria habrá exposiciones sobre la modernización de infraestructura, nuevos mecanismos de comercio exterior, inversiones y promoción de otros países con lazos comerciales para generar vínculos que promuevan la transferencia de conocimiento y tecnología.

“Estamos conscientes que el panorama económico mundial está cambiando, y con esta primera feria abrimos la conversación para que todos los actores, tanto del sector privado como gubernamental, se involucren”, señaló la presidenta de la Asociación de Aduaneros.

A dicho evento han sido convocados todos los sectores productivos de la región, organismos comerciales, industriales, sector manufactura y aquellos impulsores de inversión extranjera, pues la primera Feria Aduanera pretende ser también un catalizador para la creación de nuevas alianzas y un encuentro de negocios.

Los asistentes podrán gozar de una rica variedad de actividades relacionadas: conferencias magistrales, talleres, exposición de proveeduría y un extenso pabellón donde exhibirán empresas globales.

Destaca la conferencia encabezada “Aduanas del siglo XXI: pilares, retos y objetivos”.

En este sentido, Ana Bertha Sánchez destacó el involucramiento y participación de las autoridades de los tres órdenes de gobierno, particularmente la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y el SAT, quienes mostraron gran interés por las circunstancias particulares de la región.

Refirió que el comercio exterior del país equivale al 70 por ciento del producto interno bruto (PIB), que representa poco más de 800 mil millones de dólares anuales, logros que Aduanas México y el SAT han propiciado positivamente mediante pilares definidos el ser una Aduana Inteligente, transparente, competitiva, colaborativa y globalizada; además refirió que la recaudación federal a través de las aduanas equivale al 30 por ciento nacional y 74 por ciento de los ingresos tributarios por concepto de impuesto al valor agregado (IVA).

Acompañaron en la presentación diversos líderes de organismos empresariales, como la Asociación de la Industria Maquiladora y de Exportación (Index), representada por René Romandia; la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) Tijuana, representada por su vicepresidente secretario Carlos Hernández León; el presidente del Clúster de Logística, Gerardo Brizuela, entre otros.

Fuente: Uniradio

Repunte económico, retraso cambiario y reapertura comercial. Básicamente por estos tres factores, la Argentina cerró 2017 con el déficit comercial más alto de la historia. Según datos del INDEC, el saldo negativo entre las ventas y compras al exterior de bienes alcanzó los US$8.471 millones. Y las proyecciones indican que este año la brecha podría crecer más. Un informe de Abeceb indica que en enero “el déficit comercial fue de -US$478 millones, que contrasta con los -US$356 millones del mismo mes del año anterior”. Arrancamos mal.

¿Luces rojas o amarillas? La mayoría de los expertos consultados por el Económico desdramatizan. Por un lado, coinciden en que no hay riesgos a corto plazo, pero por otro no dejan de advertir que se deben incrementar las exportaciones para equilibrar la balanza, sobre todo en los sectores más dinámicos y competitivos, entre ellos el agro, servicios y la minería.

No es lo único. Lorenzo Sigaut Gravigna, economista jefe de Ecolatina, cree que hace falta una estrategia a largo plazo como complemento y atraer inversiones en áreas muy deficitarias, como la energía o la industria automotriz. “No alcanza con vender un poco más de carne o biodiésel a Europa. Hay que incrementar la producción en Vaca Muerta, abrir nuevos mercados para la agroindustria, producir más autopartes en el país y mejorar el tipo de cambio”, dice.

Un deficiencia significativa es que la Argentina le vende sólo a 6 de los 25 principales importadores del mundo. “La Argentina tiene un problema de competitividad: altos costos de producción, de insumos y carga tributaria. Y también tiene dificultades para acceder a mercados. Europa, México, Sudáfrica, Turquía y Egipto, por dar algunos ejemplos, son grandes importadores que el país todavía no pudo ni supo aprovechar”, grafica Marcelo Elizondo, de DNI.

Nicolás Alonzo, de Orlando Ferreres & Asociados, remarca que la Argentina tiene ventajas comparativos en el rubro agroindustrial, pero que el perfil exportador requiere cambios. Dice que habría que poner “un mayor énfasis en las manufacturas agropecuarias”, para incorporar valor agregado a las materias primas. Más alimentos que porotos de soja. Otros expertos señalan que el campo tiene otras oportunidades, como es el caso de la maquinaria agrícola.

Estadísticas oficiales corroboran la necesidad de abrir nuevos mercados. Los rojos comerciales más abultados son Brasil (US$8.555 millones) y China (US$7.987 millones), Estados Unidos (US$3.153 millones), Alemania (US$2.630 millones), México (US$1.435 millones) y Francia (US$1.047 millones). En contrapartida, Argentina obtuvo superávits con Chile (US$1.767 millones), Vietnam (US$1.651 millones), Argelia (US$1.456 millones) India (US$1.252 millones) y Egipto (US$1.227 millones).

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“Toda la estrategia no puede estar basada en lograr buenos precios. El Gobierno debe profundizar una política de nuevos acuerdos comerciales con la Unión Europea, Colombia, México y Asia, el más importante”, explica Dante Sica, director de la consultora Abeceb. En ese sentido, el economista añade que “ya hay negociaciones abiertas para las carnes”. En 2017, las exportaciones netas de productos agropecuarios generaron ingresos por casi US$33.000 millones.

“Hay que mejorar la estrategia para acceder a mercados no tradicionales que son muy importadores, como India, Taiwan, Emiratos Arabes, Turquía, Sudáfrica, Egipto y Argelia”, insiste Elizondo. Guido Lorenzo, de la consultora ACM, aconseja además incrementar el valor de las exportaciones agropecuarias como política de fondo. “No hay que ver el mundo como un supermercado sino como una pequeña boutique”, dice.

El mundo demanda alimentos, en especial China y la India.La encrucijada son las barreras arancelarias o las políticas proteccionistas de esos mismos países, que van en busca de materias primas para procesarlas internamente. “China está cambiando su matriz. Antes compraba más aceite que soja y ahora se inclina más por los porotos”, explica Pablo Dragun, del Centro de Estudios de la UIA. Precisamente este es el eje de las discusiones para alcanzar un acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur. Hay otras complicaciones.

Sica cree que para mejorar la balanza comercial hay que priorizar las exportaciones y no restringir las importaciones. La mayor actividad requiere de insumos, bienes intermedios y bienes de capital. Y añade que el déficit es alto por varios factores, como la recesión brasileña: “Lo que ocurrió es que la Argentina compra mucho y Brasil no”. En este sentido, el automotriz fue uno de los rubros más deficitarios del año pasado, con un rojo de US$7.350 millones.

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De todos modos, el economista pronostica que el déficit irá “disminuyendo en los próximos años”. Y que a mediano plazo, la Argentina tiene otros sectores para expandir, además de la agroindustria. “La minería, por ejemplo, cuyas exportaciones cayeron porque los proyectos actuales están maduros (producen poco) y los nuevos se demoran a la espera de una reglamentación de la Ley de Glaciares. Eso puede generar un impacto positivo”, dice.

Lorenzo, de ACM, subraya que existen otras alternativas y “abandonar la idea de construir un país industrial para especializarnos en otros rubros, como la oferta de servicios y el software, donde contamos con un buen capital humano. No podemos pretender fabricar un producto entero para exportarlo, es un modelo viejo”, señala. Sin embargo, aclara que hay industrias, como la automotriz, “que se pueden reactivar si se logra mejorar los acuerdos comerciales”.

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Concretar esas propuestas lleva tiempo. Y por tal motivo, muchos predicen que el desequilibrio continuará varios años, sin que eso produzca alarma. Sigaut lo pone en perspectiva. “El récord del año pasado es nominal, medido en dólares, pero representó el 1,4% del PBI. En esos términos, el 94 (2%) y el 98 (1,5%) resultaron más altos”, enumera. Pero por otro lado destaca que la producción agropecuaria es insuficiente para resolver la cuestión. “Estados Unidos está más proteccionista. El acuerdo con Europa se dilata y la estrategia de China es importar materia prima para procesarla allá. Hace falta un plan para abrir nuevos mercados y mejorar el tipo de cambio”, comenta.

En 2017, la economía de Brasil se recuperó un 2,5% luego de tres años de recesión y proyectan una suba del 3% para 2018. Es una buena noticia para la Argentina, sobre todo para la producción de autos: el año pasado se fabricaron 472.158 unidades y ADEFA, la cámara sectorial, proyecta una suba del 20% para este año (565.000). “Las exportaciones de autos podrían alcanzar las 300.000 unidades, es decir, un 43% de crecimiento” comparado con el año anterior.

Datos del INDEC indican que el déficit con Brasil (US$8.555 millones) es casi idéntico al rojo comercial total del país. El sector automotor tiene un peso decisivo: “Es el tercer rubro más deficitario, después de las máquinas y aparatos eléctricos o mecánicos y el material de transporte”, señala Elizondo. Enero fue un mes récord de patentamientos de 0 km (casi 119.000 unidades). Más el 70% son de procedencia brasileña.

Superávits y déficits, un análisis rubro por rubro y país por país

La diferencia entre importaciones y exportaciones arrojó un saldo negativo récord en 2017.La Argentina vendió al mundo un total de US$58.280 millones y compró por US$66.899 millones. “Las máquinas y aparatos, el combustible y los autos fueron los principales generadores del déficit comercial, que no pudieron compensar los superávits de la soja y los cereales”, indica un informe de DNI.

Los datos de enero indican que la tendencia este año se profundizará. Un informe de la consultora Abeceb señala que “el déficit comercial para el inicio del año se ubicó en US$478 millones, significativamente mayor al nivel que se anotó durante enero 2017 (US$376 millones)”. De esta manera, añade el estudio, se registró “el mayor déficit comercial para un mes de enero en más de 17 años”. En términos generales, la Argentina consume más de lo que produce, pero hay otros factores a tener en cuenta.

Una radiografía más detallada señala que el año pasado (según datos oficiales del Indec) los sectores deficitarios (14) duplicaron a los superavitarios (7). En orden de importancia, dice el economista Marcelo Elizondo, “el mayor déficit es el de máquinas y aparatos eléctricos, luego el material de transporte, químicos y minerales. Como contrapartida, los superávits más significativos fueron alimentos, productos vegetales, grasas y aceites yproductos del reino animal”.

Fuente: Clarin.com

Los empresarios que forman parte de Industriales Pymes Argentinos (IPA) propusieron al Gobierno que aplique un impuesto del 5% a las importaciones, con el fin de crear un fondo de promoción a las exportaciones de las pequeñas y medianas empresas.

"El nuevo impuesto, que está contemplado en una ley de la década del '80 pero sin reglamentación, grava a los productos importados que también se fabrican en el país, para destinarlo al abaratamiento de los costos de transporte y logística en el trayecto de las fábricas hacia el puerto", explicó IPA.

El presidente de la entidad, Daniel Rosato, resaltó: "es muy necesario poner a disposición todo tipo de iniciativa que apueste al desarrollo de la actividad industrial, pero que también cuide las arcas del Estado, ya que estamos convencidos de la importancia de reducir el déficit fiscal". 

"También es muy necesario generar empleo genuino de parte del sector privado. Por eso, esta iniciativa no le costará ni un peso al Gobierno y beneficiará mucho a la producción nacional", enfatizó el dirigente, en un comunicado.

Además, los industriales del IPA reclamaron (en el marco de una Mesa de Trabajo con funcionarios de la Secretaría de Comercio) la creación de un régimen de reintegros "específicos" a otorgarse en función de la región, sector industrial y tamaño de la empresa, entre otros criterios.

También, pidieron el establecimiento de una línea "express" de financiamiento exportador para las PYME y la restauración del "canal rojo" de verificación obligatoria para las importaciones con medidas antidumping vigente, entre otros temas.

Fuente: Ambito.com

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