El sector pesquero finalizó el año de 2017 con un escenario positivo, con una recuperación en las capturas luego de tres años de contracción e incremento en la demanda interna y exportaciones récord por 1.978 millones de dólares.

Según un informe de la consulta Investigaciones Económicas Sectoriales (IES), el incremento en las capturas se vio determinado por una mayor disponibilidad del calamar, principal recurso de los moluscos, y por las mayores capturas de langostinos, que presentan una expansión desde el 2013.

El informe destaca también que el Gobierno adoptó medidas para favorecer al sector, como un fondo rotatorio para la compra de combustibles e insumos para los barcos, obras de infraestructura, la generación de procesos de formalización laboral y la implementación de líneas de créditos y financiamiento.

En números, las capturas marítimas sumaron 768 mil toneladas, un 8,8% por encima de las 706 mil toneladas del año anterior.

La captura de langostinos, principal recurso de los crustáceos alcanzó las 234 mil toneladas en el 2017, un 31% por encima del año 2016, al tiempo que la del langostino presentó una evolución creciente, que se mantiene desde 2012.

Con respecto a la captura del calamar, principal recurso de los moluscos, el año pasado alcanzó las 99 mil toneladas, un elevado 65,1% por encima de las 60 mil toneladas del año 2016. De esta forma, este producto detuvo la tendencia decreciente observada desde hace cuatro años, al superar, en 2017, las 60 mil toneladas del año 2016.

Por su parte, la demanda interna registró una expansión. El consumo de productos pesqueros en el año 2017 alcanzó las 341 mil toneladas, lo que marcó una suba del 10,6% frente a las 309 mil toneladas del año 2016, en parte como respuesta a las mayores capturas y por una leve suba de las importaciones.

En el año 2017, el consumo por habitante llegó a 8 kilogramos, un 9,3% más que los 7,2 per cápita del año 2016.

Fuente: BAE

De un tiempo a esta parte se ha vuelto a instalar la idea de eliminar o disminuir los derechos que hoy pagan los cueros crudos o salados para ser exportados en dicho estado. Para ser claros, se trata de sacar el cuero de la vaca ponerle sal o darle un primer proceso de cromo para que no se pudra y exportarlo, sin ningún tipo de valor agregado. Es decir, volvemos a una discusión que atrasa más de 200 años.

 

 

En Memoria del Consulado (1802), el entonces Secretario, Manuel Belgrano escribía: "Todas las naciones cultas se esmeran en que sus materias primas no salgan de sus estados a manufacturarse, y todo su empeño en conseguir, no solo darles nueva forma, sino aun atraer las del extranjero para ejecutar lo mismo. Y después venderlas".

 

 

Claramente, no es ésta sólo una discusión de cueros, es una disputa sobre qué tipo de País queremos ser. Una Nación industrialista que genera redistribución del ingreso, crecimiento y desarrollo colectivo, o un país que solo se plantea exportar materias primas.

 

 

Hasta el año 2015 los cueros crudos, salados o wet blue (proceso mínimo para evitar que se pudran) pagaban un derecho del 15% para poder ser exportados en ese estado. Ese derecho hacía que el dueño de los cueros prefiriera venderlos a las curtiembres locales que lo procesaban y los transformaban en cueros semi terminados y terminados. Luego el 90% de los mismos eran exportados y un 10% quedaba en el mercado local para ser transformados en manufacturas (carteras, camperas, bolsos, billeteras, cinturones, calzado, etc.).

 

 

 

Si bien la pelea de quienes manufacturamos cuero era y sigue siendo para lograr que se aumente la oferta de cueros terminados en el mercado local y, de este modo, obtener mejores precios, no solo para abastecer al mercado interno sino para poder exportar mejores productos, también es cierto que las curtiembres con su proceso industrial generan más de 10.000 puestos trabajo.

 

 

Es decir, hasta 2015 los cueros sin ningún tipo de proceso industrial tenían una retención del 15% que dificultaba su exportación sin industrialización. Sin embargo, en enero de 2016 el Estado bajó esos derechos a un 10% y género que durante ese año se exportaran 100.000 cueros sin procesar y que en 2017 el número se elevara a 400.000.

 

 

De continuar esta tendencia, los sectores del Calzado y Manufacturas se verán gravemente perjudicados porque la oferta de cueros terminados para la industria se reducirá, los precios subirán y será casi imposible ser competitivos, tanto a nivel local como internacional.

 

 

La competitividad no debe lograrse por el nivel de salarios sino por calidad, diseño y, sobre todo, por lograr en el país de las vacas un precio diferenciado para los productores locales, respecto a lo que se paga el cuero a nivel internacional.

 

 

La faena de 2017 fue de 12 millones de cabezas de ganado cuyos cueros se comercializaron de la siguiente manera: 1.600.000 fueron al mercado interno, 400.000 se exportaron sin ningún proceso y 10.000.000 se exportaron en estado semi terminado y terminado, luego de pasar por las curtiembres.

 

 

En materia de Balanza Comercial, la exportación de estos últimos significó para el país aproximadamente 900 millones de dólares. Pero si se hubieran eliminado totalmente los derechos y se hubieran exportado en estado crudo, las exportaciones para nuestro país hubiesen sido de poco más 300 millones de dólares.

 

 

Otra consecuencia indeseada de esta reducción gradual de los derechos de exportación, que impulsa el sector ganadero, podría ser que las grandes curtiembres comenzaran comprar los cueros sin procesar y los enviaran a manufacturar en sus plantas en países vecinos, a raíz de los menores costos de producción por impuestos, servicios, salarios, etc. Esto reprimarizaría la economía argentina y pondría en riesgo miles de puestos de trabajo locales.

 

 

También es preocupante el contexto en que se da esta discusión. Argentina en su afán de tener una inserción inteligente en el Mundo busca cerrar el acuerdo Mercosur-Unión Europea a cualquier precio. En ese sentido, el Gobierno plantea una rebaja a los aranceles de importación, que hoy pagan muchos productos manufacturados en Europa, para obtener a cambio una mayor venta de productos agropecuarios al viejo continente.

 

 

En el caso del cuero, eliminar o reducir los derechos de exportación del cuero crudo, es transformar el cuero definitivamente en un commodity resignando toda posibilidad de desarrollo industrial.

 

 

Argentina ha sido reconocida, entre muchas cosas, por el tango, el fútbol y el cuero. El desafío es ser reconocidos por nuestros productos de cuero. Pensar en medidas para poder exportar el cuero de la vaca directo al mundo es achicar cada día más nuestro sueño de ser una Nación culta, como decía Belgrano hace más de 200 años.

Fuente: El Cronista

 

Las ventas treparon un 137% en 2017 con Estados Unidos como principal comprador

La exportación de aceite de oliva virgen creció en 2017 un 137% interanual con la venta de 35.896 toneladas, según registran las estadísticas del INDEC. El valor de esas exportaciones fue de unos los 147 millones de dólares lo que representó una suba interanual del 149% respecto de las ventas registradas en 2016.

Los principales destinos del aceite de oliva fueron Estados Unidos con el 47% de los embarques, España con el 36% y Brasil con el 14% de los volúmenes exportados. Entre esos tres principales destinos se concentró el 92% del total de los envíos, en tanto que el 8% restante se distribuyó en otros 25 países de todo el mundo.

Parte del salto exportador se debió al incremento en las ventas externas de la provincia de Mendoza que junto con San Juan concentra cerca del 60% de las exportaciones totales. El gobierno mendocino informó hace pocos días que una de las principales causas se debió a el mal resultado de la cosecha española y un repunte de las importaciones brasileñas en el aceite fraccionado.

Si bien las exportaciones habían mejorado en 2015 hasta quedar cerca de las 30.000 toneladas, en 2016 se produjo un fuerte descenso en los embarques cercano a una caída del 50%. Pero en 2017 se mostró una recuperación a pesar de menores precios promedios que pagó el mercado en torno a los 245 dólares la tonelada.

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Pese a la buena noticia en un año muy flojo para las exportaciones en general (solo se crecieron un 0,9%), productores argentinos alertan por el daño local que causaría el acuerdo Mercosur-UE en la cuestión olivícola.

“Al ingresar aceite de oliva y aceituna de mesa a nuestro país, estos productos ingresarían por debajo de los costos, ya que en varios países de la Unión Europea se subsidia la producción, haciendo que la lucha por competitividad sea desleal”, mencionó Orlando Marino, secretario gremial FAA.

Argentina se ubica por el momento en el quinto lugar como exportador mundial, después del de países que componen la Unión Europea, Túnez, Siria y Turquía, y es el principal productor de América.

Fuente:Elenfiteuta

Como conclusión de un viaje gubernamental a Moscú, el gobierno de Rusia habilitó a 28 empresas pesqueras argentinas para exportar a ese país, al tiempo que se negoció la apertura del mercado de huevos fértiles y de harina de pescado.

Dos semanas después de la visita oficial que realizó el presidente Mauricio Macri a la Federación de Rusia, culminó ayer en Moscú la XIII Comisión Intergubernamental Argentino-Rusa para la Cooperación Económico-Comercial y Científico-Tecnológica (COMIXTA). La misma cumplió con el objetivo de potenciar tanto la relación comercial como la cooperación en transporte, agroindustria y ciencia y tecnología. Paralelamente, una misión de empresas argentinas participan allí de Prodexpo, una de las ferias más importantes del sector agroalimentario, afirmaron desde Cancillería.

La delegación argentina, de carácter interministerial y empresarial, fue coordinada por la Cancillería y encabezada por el Secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Horacio Reyser. "La Argentina presentó el plan estratégico de modernización ferroviaria" y se firmó un "Memorándum de Entendimiento sobre Cooperación en Materia de Transporte Ferroviario" entre Trenes Argentinos Sociedad del Estado (ADIF.SE) y Ferrocarriles Rusos (RZD). Asimismo, finalizaron exitosamente las negociaciones para trabajar en conjunto entre la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) y el Servicio Federal en Vigilancia Sanitaria (Rosseljodnazor).

Se incluyó por primera vez en un encuentro de estas características la cooperación en ciencia, tecnología e innovación productiva, destacándose la futura firma de acuerdo de cooperación con la Fundación Skolkovo, así como entre INTA y el mismo centro de investigación ruso. También se manifestó la voluntad de avanzar en cooperación espacial, para lo cual se desarrollará el sistema de posicionamiento satelital ruso Glonass en Argentina.

Fuente: BAE

La ferroviaria rusa RZD acordó con ADIF participar en licitación del ramal Norpatagónico a Vaca Muerta y la constructora Sinara, con la local Helport

Semanas después del chiste mundialista de Mauricio Macri a su par Vladimir Putin, y en el marco de la Comisión Intergubernamental Argentino-Rusa para la Cooperación Económico-Comercial y Científico-Tecnológica (COMIXTA), varias empresas rusas mostraron su interés en invertir en áreas como transporte, agroindustria y ciencia y tecnología.

 

 

En concreto, y como fruto de estas reuniones llevadas adelante hasta ayer en Moscú, Trenes Argentinos y la empresa estatal rusa RZD sellaron un acuerdo de colaboración. "Rusia tiene uno de los sistemas ferroviarios más desarrollados del mundo y para nosotros es muy importante que su empresa RZD esté abierta a la posibilidad de participar con inversiones, financiamiento, y tecnología en nuestros proyectos ferroviarios de PPP (participación público privada)", señaló a El Cronista Guillermo Fiad, Presidente de Trenes Argentinos Infraestructura, desde la helada capital moscovita.

 

 

"Ellos mostraron especial interés en el proyecto del ferrocarril Norpatagónico que transportará insumos hacia Vaca Muerta y el de Expresos Regionales que unirá a los trenes metropolitanos de pasajeros", detalló Fiad. El acuerdo se suma al firmado el año pasado con la fábrica de material rodante Transmashholding TMH, que con una inversión de u$s 3 millones se hizo cargo de la reactivación de los Talleres Mechita, del ferrocarril Sarmiento, y prometió u$s 200 millones más para los próximos cinco años.

 

 

En este mismo marco, la constructora Helport, perteneciente a Corporación América, del Grupo Eurnekian, firmó con su par rusa Sinara un memo para desarrollar proyectos en la Argentina. Asímismo, YPF y su par Gazprom exploraron acuerdos de cooperación. Paralelamente, una misión de empresas agroalimentarias participaron en Moscú de la feria Prodexpo de alimentos y bebidas. La delegación fue encabezada por el Secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Horacio Reyser y al término del evento, "28 pesqueras obtuvieron autorización para exportar. Además se fijaron requisitos fitosanitarios para colocar frutas argentinas en dicho mercado y se negoció la apertura del mercado de huevos y harina de pescado", detalló la Cancillería en un comunicado. Rusia representa cerca del 1% de las exportaciones agroalimentarias, que el año pasado alcanzaron u$s 510 millones.

Fuente: El Cronista

 

El año pasado exhibió un fuerte deterioro del balance comercial de bienes y de servicios. Si nos concentramos en bienes, la balanza comercial pasó de un positivo de u$s 1969 millones en 2016 a un negativo de u$s 8471 millones en 2017, es decir un empeoramiento de casi u$s 10.500 millones.

 

 

Esto no fue sólo resultado del aumento (+19.7%) de las importaciones que alcanzaron un nivel de u$s 66.899 millones, alejadas del récord de 2013 con u$s 74.442 millones, sino el pobre desempeño de las exportaciones (+0,9%) alcanzando u$s 58.428 millones.

 

 

Aquí hay que señalar dos aspectos. Primero, las exportaciones están fluctuando en el orden de u$s 58.000 millones en los últimos tres años y se encuentran a casi u$s 25.000 millones del récord de 2011 (u$s 82.981 millones) resultado del aumento sustantivo de precios internacionales y las buenas condiciones del mercado global. Que en términos del intercambio no hubo cambios significativos con respecto a los años anteriores y que las cantidades exportadas están más o menos estancadas para el mismo periodo

 

 

En un contexto internacional donde, salvo en 2015, el comercio está evolucionando lenta pero positivamente, el desempeño de nuestro país fue peor que el comportamiento general

 

 

 

Se podría decir que, en el sector productor de bienes, Argentina está mostrando las señales de una enfermedad, y que ésta se vincula con la falta de una oferta adecuada a la demanda mundial y a la baja competitividad de mucho de lo que produce, salvo contadas excepciones, más que a los resultados de mercados mundiales que están cerrados o a la exacerbación del proteccionismo.

 

 

Explicaciones se pueden encontrar muchas, pero existen dos señales que importa remarcar: fuerte retroceso de las exportaciones de productos industriales y fuerte retracción de productos de las economías regionales. En ambos casos existe un problema de precios relativos, ineficiencias sistémicas y fundamentalmente necesidad de inversión y aggiornamento tecnológico.

 

 

En este punto aparece el problema. No hay suficiente inversión en el país y la que está habiendo no se destina a bienes de capital reproductivo sino principalmente a obra pública y servicios. Esto no es negativo, lo negativo es la escasa inversión en sectores productores de bienes transables.

 

 

La inversión en estos sectores depende de las decisiones empresarias y estas ven falta de rentabilidad, tanto absoluta como relativa a otras actividades, y problemas de competitividad internacional (precios relativos).

 

 

Por eso, para poner orden en las prioridades, si pensamos que el problema está afuera, que el mundo está cerrado, la respuesta adecuada es negociar acuerdos para abrir mercados, pero si el problema es de oferta, nos encontraremos al día siguiente que no tenemos que vender o no podemos hacerlo por limitaciones propias, salvo para los productos agropecuarios con baja elaboración, donde efectivamente vendemos lo que nos quieren comprar y no manejamos ni precios ni mercados.

 

 

Si queremos participar en el comercio mundial con una inserción que permita la sustentabilidad del crecimiento, claramente la prioridad es ajustar los incentivos para que el sector privado invierta e invierta en la producción de bienes y que estos sean fundamentalmente transables.

 

 

Si no tenemos una propuesta que estimule el aumento de la producción y exportación de bienes, existe la amenaza de recaer en la repetición de los ciclos de stop and go. Momentos felices en los que pensamos que superamos para siempre la restricción externa y podemos crecer indefinidamente y la cruel realidad de darnos cuenta, más tarde, que no.

Fuente: El Cronista

 

Las automotrices negocian con el Gobierno nacional un aumento en los reintegros por exportación para llegar al 10,5% con el objetivo de morigerar los costos argentinos, afectados por la "elevada" carga impositiva. El objetivo será disminuir ese techo hasta llegar al 6,5% de piso a medida que se aplica de manera progresiva la reforma impositiva, con la quita de "impuestos distorsivos" que perjudican la competitividad local. También pedirán un Mercosur con libre comercio que sirva de antesala a un acuerdo con la Unión Europea.

El posicionamiento surgió de un análisis realizado por Adefa, la cámara que agrupa a las terminales automotrices argentinas, y fue explicitada ayer en Córdoba, en plena presentación del Cronos, el nuevo modelo de la marca Fiat Chrysler Automóbile que tiene una integración del Mercosur del 90% -con 53% argentina-, y con el cual pretende liderar el mercado de los autos sedán mediano y equilibrar la balanza comercial argentina a partir de la exportación.

El presidente de FCA Argentina y hombre fuerte de la UIA, Cristiano Rattazzi, reveló que los empresarios del sector mantienen una negociación abierta con el Gobierno para reducir el costo impositivo "que se exporta en los autos argentinos y que quita competitividad para ganar nuevos mercados".

"Hoy existe el impuesto a los Ingresos Brutos que es irracional. Pero no sólo depende de una rebaja de una provincia, sino que ese tributo afecta a todas las ventas de todo el país. Otro impuesto que afecta al costo argentino es el del cheque o los sellos municipales. Debemos ir hacia un impuesto a las ventas finales. Y lo estamos hablando aunque sin afectar recursos del Gobierno porque todos entendemos que la batalla principal es la reducción del déficit fiscal", afirmó Rattazzi.

En un almuerzo con periodistas que asistieron a la planta ubicada en la ciudad cordobesa de Ferreyra, el director de Operaciones de Latinoamérica de FCA Group, Stefan Ketter, el director general de FCA Argentina, Antonio Filosa, y Rattazzi -entre otras autoridades de la automotriz de capital italiano- dejaron claro que la apuesta por el desarrollo de negocios en el país es "firme". Destacaron las condiciones de "reglas claras" y "previsibilidad" que atraviesan desde la asunción de Mauricio Macri a la Presidencia, aunque aclararon que "el potencial de las personas que trabajan en la Argentina es fundamental para invertir".

Un Mercosur más integrado
Ketter sorprendió con un pedido por desregular el comercio entre los países del Mercosur para lograr una "integración inteligente" en los mercados mundiales y así hacerle frente a un eventual acuerdo de libre comercio con la Unión Europea, pero aclaró que "primero debe funcionar correctamente esa vinculación entre los países de la Región antes de la firma del acuerdo con la UE".

El presidente Macri había presentado, minutos antes, el Cronos. Significó para el mandatario argentino un alivio en los pedidos de confianza que envía para los empresarios locales y los inversores internacionales sobre el desarrollo de la economía a partir de las reformas que lanzó. "Comprometieron una inversión muy importante para ratificar el vínculo que tiene Fiat con Córdoba, y hoy estamos acá para decir se hizo", afirmó.

Del evento participaron también el presidente de la UIA, Miguel Acevedo, e integrantes de la entidad fabril como Miguel Ángel Rodríguez -Sinteplast-, David Uriburu -Techint- y Diego Coatz -director ejecutivo-. Además estuvieron el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti; el ministro de Producción de la Nación, Francisco Cabrera; y su par de Transporte, Guillermo Dietrich; y el secretario de Industria, Martín Etchegoyen.

Fuente: BAE

 

El Ministerio de Agricultura de Indonesia reconoció el sistema argentino de control de inocuidad para 17 alimentos, aunque su ingreso a ese mercado asiático se producirá recién el 11 de abril por cuestiones burocráticas.

La decisión de uno de los países más importantes del bloque Asean favorecerá las exportaciones de uva, cebolla, ajo, arándano, cereza, cítricos, trigo, maíz, harina de maíz, poroto de soja, durazno y pera, detallaron desde la Cancillería.

El decreto entrará en vigor el 11 de abril y tendrá una vigencia de tres años. Cabe destacar que Argentina forma parte de un selecto grupo de países, junto con Nueva Zelanda, Canadá, Australia, Sudáfrica, Japón, Estados Unidos y Francia, que cuentan con el reconocimiento de su sistema de seguridad alimentaria para productos frescos de origen vegetal.

La negociación bilateral estuvo a cargo de la Cancillería, el Ministerio de Agroindustria, el Senasa y la Embajada argentina en Jakarta, la capital de Indonesia. A partir del 2016, la Argentina e Indonesia han renovado su vínculo bilateral, hecho que se vio reflejado en la celebración de las VI y VII Reuniones de Comisión Mixta.

Fuente: BAE

El comercio exterior, que alcanzó un déficit de US$ 8.471 millones durante 2017, presenta dos problemas, uno por importaciones de bienes finales creciendo a altísima velocidad y otro por unas exportaciones muy concentradas en pocos productos, lo que suma vulnerabilidad a las ventas. Así, dejando a un lado a las importaciones que crecen gracias a la inversión que genera la recuperación económica, la compra de bienes de consumo creció 20,9% y llegó a niveles de los ‘90. También hubo cambios en las participaciones relativas de las exportaciones. Efectivamente, tanto en las importaciones como en las ventas al exterior, se observaron cambios en las participaciones. En cuanto a las compras, en 2017 se destacaron los incrementos extraordinarios en los vehículos y en los bienes de consumo. Aunque todos los componentes del agregado mostraron variaciones positivas y eso incluye también a los insumos y partes de bienes de capital y los propios bienes de capital.

 

Bienes de consumo

 

Estos tienen la particularidad de que su crecimiento no está tan relacionado con el clásico problema que genera restricciones externas recurrentes en la economía local: cuando hay crecimiento hay mayor demanda de consumo y por ende una mayor inversión de insumos y bienes de capital que no se producen a nivel local. Ese crecimiento de las importaciones supera al de las exportaciones y con el tiempo aparece la restricción externa, que frena al mencionado crecimiento. En este caso, la dinámica de los bienes de consumo está más relacionada con la baja de aranceles encarada por el Gobierno, que ayer mismo fue celebrada, en el caso de los artefactos electrónicos, por el Ministerio de Producción, ya que permitió mejoras en las ventas. Un informe de Fundación Capital (FC) sostuvo: “Las importaciones de bienes de consumo aumentaron un 20,9% interanual en 2017, alcanzando una participación del 13,4% del total. Este es el valor más alto desde la década de 1990, cuando representó en promedio el 17% de las importaciones. Mientras las compras de materiales de transporte excluyendo automotores (principalmente motocicletas) mostraron un alza del 81% anual, las compras de productos textiles (especialmente indumentaria) crecieron en promedio 24%”. Además los vehículos mostraron números extraordinarios: “Se destacaron las importaciones de vehículos automotores, que fueron las que más se expandieron (40,9%), y alcanzaron el 9,4% del total, casi llegando al máximo de 2013 (9,5%)”. Por su parte, los bienes de capital aumentaron un 23%, explicando un cuarto del crecimiento total. “De hecho, el año pasado alcanzaron el 22% de las importaciones totales”, afirmaron desde FC.

 

Menos intermedios

 

Las únicas que redujeron su participación fueron las compras de bienes intermedios, piezas y accesorios para bienes de capital y combustibles. Las compras de combustibles crecieron 15,8% en términos absolutos pero cayeron en 0,3% en términos relativos. Algo similar ocurrió con los intermedios y las piezas y accesorios, que crecieron en torno a 15% y perdieron 1 punto en su participación.

 

Las exportaciones

 

Las exportaciones medidas en cantidades cayeron 0,4% interanual en 2017 y volvieron a niveles de 2005. “Así, el incremento en las cantidades alcanzado entre 2006 y 2011 (14%) se perdió completamente entre 2011 y 2017 (cayó 12%)”, detalló FC. En valor, durante 2017 la mejora fue de 0,9%.  Pero la dinámica hacia adentro también muestra cambios relativos: “Se combinaron una mejora de las exportaciones de manufacturas industriales (11,2%) con una magra dinámica de las ventas de productos primarios (disminuyeron 5,6%) y agroindustriales (cayeron 3,6%). La mezcla de sendos factores permitió que las exportaciones de productos industriales (MOI) ganen terreno como porcentaje de las ventas totales, creciendo la participación a 32% del total. Sin embargo, recordemos que los productos industriales eran el 35% de las exportaciones hace siete años”. Los envíos del complejo sojero cayeron un 10% en el año, explicando el mal desempeño de los envíos de productos primarios y agroindustriales. Un detalle destacado para las ventas externas es que continúan concentradas en un pequeño grupo de productos. “Los pellets de soja representan el 16% de las ventas externas, el trigo y maíz suman 11% y el aceite de soja 6% adicional. Además, los envíos de material de transporte acumulan otro 10%, cubriendo entre estos pocos productos más del 40% de las exportaciones totales. Esta concentración implica mayor vulnerabilidad para las exportaciones. Así, trabajar para aumentar los productos exportables, diversificando la matriz exportadora y buscando nuevos destinos resulta fundamental en un contexto en que las cantidades enviadas se ubican en niveles de hace doce años”, explicó FC.

Fuente: El Economista

 

En enero se produjo el récord histórico de venta de autos y camiones en la Argentina y las estimaciones de los concesionarios indican que podremos llegar al patentamiento de un millón de unidades para este año. De acuerdo a los números de la Asociación de Fabricantes de Automotores (Adefa), la producción crecerá un 20% en 2018 y las exportaciones lo harán a un 43%.

 

 

Las terminales están invirtiendo u$s 5000 millones y en el Ministerio de Producción hemos identificado al menos unos u$s 500 millones de inversiones de empresas autopartistas. Si bien durante 2017 las exportaciones consolidadas sufrieron la caída del mercado brasileño, las destinadas a países extra zona crecieron el último año a un ritmo superior al 40%.

 

 

Pero por debajo de estos números aparecen tres fenómenos menos visibles y que están interrelacionados: estamos transitando un camino de especialización de la industria, con más escala y con un mayor porcentaje de integración de partes y piezas locales. Ese proceso de especialización se está dando en segmentos de alto valor agregado como las pick ups y los autos de media y alta gama, lo que representa una gran oportunidad para insertarnos en el comercio mundial con una producción de calidad y trabajo calificado. Hoy somos el séptimo exportador de pick ups del mundo y con la entrada en producción de los nuevos modelos de Nissan, Renault y Mercedes Benz seguiremos escalando en el ranking.

 

 

Para ser competitiva, una plataforma requiere una producción con una escala relevante. Esa escala es condición necesaria para el desarrollo de proveedores locales, sobre todo si se trata de piezas con mayor valor agregado que requieren inversiones para incorporar tecnología y recursos humanos calificados. Por último, tener una extensa red de proveedores de calidad mejora las condiciones para la localización de plataformas. Esto es el corazón de lo que nos hemos propuesto junto con empresas, sindicatos y gobiernos provinciales en el Plan 1 millón: especialización, inversiones, integración local, empleo y exportaciones.

 

 

 

La red de autopartistas que tiene la Argentina es un importante factor de competitividad que tenemos que potenciar con asistencia técnica, financiamiento y mejora de los procesos de producción. Estamos trabajando con Adefa y con la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC) para crear un centro de desarrollo tecnológico para potenciar la innovación en las compañías autopartistas. A fines del año pasado hicimos un foro de inversiones para el sector y recibimos a las 30 principales autopartistas del mundo para que se asocien con PyMEs locales, lo que nos permitirá trabajar en un modelo de transferencia tecnológica, fundamental para exportar más componentes nacionales en los autos producidos en la Argentina.

 

 

Muchas empresas están invirtiendo. Isringhausen volverá a producir en la Argentina después de que se fuera del país en el 2001. Fabricará asientos para la nueva versión de la Mercedes-Benz Sprinter, que comenzará a fabricarse en Virrey del Pino a comienzos del año que viene. Después de años de conflictos, Lear tomó la decisión de ampliar su producción con una nueva fábrica en Córdoba, que se suma a la que ya tiene en Pacheco, provincia de Buenos Aires. Tomará más de 600 empleados para producir cables para el Cronos, auto que presentó Fiat al mercado argentino y regional ayer. Pertrak está invirtiendo para adquirir ocho nuevos centros de mecanizado horizontal de última generación, Faurecia para el desarrollo de caños de escape, Famma para piezas del sistema estructural. Son apenas una pequeña muestra de un proceso que está tomando velocidad.

 

 

Tenemos que ir camino a una industria más integrada al mundo. España tiene un mercado automotriz similar al nuestro, importa la mayoría de los vehículos que se consumen en el mercado interno, pero exporta el triple. No tenemos que quedarnos chicos en el mercado local. Estamos recorriendo un proceso incipiente pero sostenido, el año pasado las exportaciones de Manufacturas de Origen Industrial (MOI) crecieron más del 10%. Argentina tiene que aprovechar los segmentos en los que tiene un mercado relevante (energías renovables, petróleo y gas, agroindustria, construcción, autos y motos, por mencionar algunos) para fortalecer su estructura productiva, desarrollar proveedores y multiplicar la exportación de bienes con alto valor agregado. Tenemos un gran desafío por delante, trabajemos juntos y seamos persistentes en la tarea.

Fuente: El Cronista

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