Las exportaciones de carne bovina de Santa Fe registraron un mayor crecimiento que la media a nivel país. En 2017 alcanzaron los valores máximos de la última década, con US$378 millones y 63.431 toneladas, a la vez que ganaron participación en el total de la Argentina.

Desde inicios de esta década, las exportaciones de Santa Fe de carne aumentaron 110% en términos de volumen. El 90% de la suba corresponde a cortes congelados de menor valor relativo. Las exportaciones de carne enfriada, de mayor valor, se incrementaron sólo de manera marginal.

Santa Fe participa con el 30% de la cuota Hilton de la Argentina. En términos relativos, absorbe mayor demanda que por ejemplo Australia, Uruguay, Nueva Zelanda y Paraguay (16% del total del reparto mundial).


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Radiografía ganadera: menor oferta de novillos y freno para crecer en vientres

Granos dañados: alimentación animal y riesgos para la salud humana
Un reporte de los economistas del Ieral Carolina Beltramino y Lorena Picapietra analizó el potencial exportador en la próxima década de carne de Santa Fe. China es hoy el principal destino de cortes congelados de bajo valor y explica el 80% del incremento en el volumen exportado en los últimos dos años.

Los nuevos acuerdos comerciales del país con esa región, con la ampliación del protocolo para exportar carne enfriada de alto valor y congelada con hueso, generará la posibilidad de participar en nichos de mercado de mayor valor (sector gastronómico, hotelero).

Hacia la próxima década se prevé un mayor crecimiento de las importaciones en mercados de menor precio, y más competencia por acceder y mantener los canales comerciales de alto valor. China continuará siendo protagonista y se espera una evolución positiva de las importaciones de carne bovina de mayor valor.


"El vínculo comercial de la Argentina con estos mercados más dinámicos resulta estratégico para impulsar y acompañar el crecimiento en los niveles de producción hacia la próxima década", apuntó el trabajo.

En este sentido, la Argentina tiene un doble desafío: avanzar sobre protocolos que permitan el acceso a los canales comerciales de mayor valor y lograr acuerdos comerciales que reduzcan los aranceles.

Santa Fe puede afrontar el nuevo escenario combinando la capacidad instalada y productiva de sus establecimientos frigoríficos que tienen las máximas habilitaciones para exportar a la Unión Europea. Además, requerirá de nuevas inversiones de cara a cumplir con todos los requisitos que plantea el mercado asiático de alto valor.

Desde el Ieral describieron que la estructura industrial santafecina muestra ventajas comparativas y competitivas respecto al resto del país, en cuanto a los volúmenes faenados y a las habilitaciones para acceder a los mercados internacionales más exigentes. Esto es con 35 establecimientos faenadores de bovinos (7% del país), de los que 27 cuentan con habilitación del Senasa para tránsito federal e internacional (77% del total), siete con habilitación provincial y uno municipal.

El 20% de las empresas frigoríficas recibieron cupo de exportación de la cuota Hilton para el ciclo 2017/2018. Así, Santa Fe mantiene una participación mayor al 30% del volumen total asignado. "El nuevo escenario con perspectivas optimistas para el crecimiento de las exportaciones de carne pone a Santa Fe en un lugar preferencial para aprovechar el contexto", concluyó el informe.

Fuente: La Nación

Las estimaciones para 2018 proyectan un crecimiento de hasta el 3% de la facturación en el millonario negocio de las golosinas. 

Según información de los organizadores de la feria Expo Golosinas de Argentina, que reúne a los principales mayoristas y distribuidores del rubro y empresarios del sector, la industria argentina de las golosinas proyecta alcanzar un crecimiento del 3% en 2018, sobre una facturación estimada por encima de los 9.000 millones de pesos (unos 400 millones de dólares).

El negocio que se alimenta del consumo de más de 6 kilos de golosinas por habitante al año, una cifra muy importante, que revela una cultura del país por los dulces. Se sabe que las golosinas son una gran debilidad para los argentinos y su consumo es masivo y constante. 

En 2017, el sector culminó el año con un acumulado negativo del 1,6%, de acuerdo a la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), pero al igual que otros segmentos de consumo masivo viene experimentando una moderada recuperación desde el último trimestre del año pasado.

A pesar de que la mayor parte de la producción se vuelca al mercado interno, las empresas se animan a conquistar plazas internacionales, especialmente, las de la región.

El sector golosinas en el país está conformado por ocho productos: alfajores, barquillos y obleas, cacao y sus preparaciones, caramelos, confecciones de azúcar, confecciones de chocolate, goma de mascar y otras golosinas.

La mayor parte de la producción argentina de golosinas de unas 300.000 toneladas, se vuelca al mercado interno, pero desde hace algunos años, los productores mino de su internacionalización, empezando por exportar a otros países de la región y más recientemente, a países como Estados Unidos y algunos de Europa y Asia.

Para Ariel Korin, gerente de gestión de la Asociación de Distribuidores de Golosinas y Afines (Adgya), una entidad que reúne a mayoristas y distribuidores del país, la exportación de golosinas argentinas es un negocio en crecimiento: “Si bien la evolución de las exportaciones experimentó una tendencia negativa en el período 2014-2016, entre 2016-2017 se revirtió esa característica con un aumento en el valor de exportación del 7%. Mientras que en 2016 se exportaron 41.000 toneladas por 163 millones de dólares, en 2017 se exportaron 42.000 toneladas por un valor (FOB) de 175 millones de dólares. 

Según la Adgya, entre los productos que más se exportan están el cacao, las confecciones de azúcar (caramelos, chupetines, chicle), los alfajores y por último, los barquillos y obleas. Dentro de la categoría del cacao y sus preparaciones, las figuras de chocolate como los huevos macizos es el principal producto de exportación.

Los países destinatarios de las golosinas nacionales son los países limítrofes de Argentina, con Brasil en primer lugar (25,8%), Uruguay (12,9%), Chile (11,4%) y Paraguay (10,4%). El alfajor no sólo es una de las golosinas que más se exportan, junto a las confecciones de azúcar sino un producto insignia argentino. Se calcula que en Argentina se venden seis millones de alfajores por día. 

El gigante de la exportación de golosinas es Arcor, que empezó a realizar sus primeras ventas al exterior y a participar en ferias internacionales a principios de los ‘60. Hoy llega con sus productos a más de 120 países en los cinco continentes. El famoso bon o bon es el producto estrella del Grupo Arcor, que se produce en cinco plantas distintas, en Argentina y en el exterior (Chile, Brasil y México) y desde allí se exporta a diferentes países, con una fuerte presencia en África, Medio Oriente y en el Sudeste Asiático. La compañía exporta más de 750 millones de unidades de esta golosina, por año a más de 60 países.

A nivel global, la expectativa de este mega-exportador es seguir expandiendo su presencia en América Latina, principalmente en Brasil, y continuar desarrollando los mercados de Asia, África y Japón.

Otra empresa que exporta parte de su producción (3%) es el grupo Palmesano que vende a Uruguay y Paraguay con sus dos marcas, Chocolates Lacasa y Golosinas OENP, y busca también busca introducir sus productos en Bolivia. 

Una experiencia interesante es la de Cachafaz, un fabricante de alfajores de muy buena calidad y galletitas 100% integrales, y un alfajor elaborado con arroz yamaní, mousse y chocolate, que busca convertirse en un “jugador serio” en productos alimenticios de calidad y saludables, que en 2013, entró en EEUU, tras cerrar un acuerdo con Walgreens. Sus productos también se exportan a Brasil, Chile y España y desde el año pasado, a Canadá y algunos países de Asia. El mes pasado, Cachafaz realizó su primera exportación de alfajores a Israel y tiene especial interés en desembarcar próximamente, en el mercado ruso. 

Más reciente es la expansión exportadora de la marca Sin Culpa, una empresa dedicada a la producción de alfajores y barras de arroz, que comenzó a exportar barras de arroz y alfajores a Uruguay, para luego proyectarse a Paraguay, Bolivia y EEUU, específicamente en Miami, donde contactaron grandes empresas de importación. La barrera con la que se encuentran sus envíos –indica Leandro Suescun, gerente comercial de la empresa– es el rápido vencimiento de su alfajor de dulce de leche (tres meses), por lo que las exportaciones se limitan al camión para los países limítrofes y la carga aérea para las entregas en Miami. En 2018, Sin culpa espera para este 2018 vender el 5% en la región.

El valor de exportación de golosinas en 2017, alcanzó los 175 millones de dólares. 

Fuente: La Nación

Las ventas del sector autopartista en el primer bimestre del año sumaron u$s711 millones, con una suba de 24,1% respecto del mismo período de 2017, informó Investigaciones Económicas Sectoriales (IES).

"Las expectativas del sector para lo que resta de 2018 siguen siendo favorables ante una producción local pujante y una demanda externa que permanecería en alza", pronosticó Alejandro Ovando, director de la consultora.

Sin embargo, IES señaló en un comunicado que "el saldo comercial del sector sigue exhibiendo un claro deterioro".

Las ventas al exterior crecieron 2,9% con respecto a los mismos meses de 2017, al alcanzar los u$s216 millones, mientras que las importaciones aumentaron 36,3%, elevándose a u$s1.650 millones.

De acuerdo a estas cifras, el déficit alcanzó los u$s1.434 millones, 43,3% superior al del mismo período del año anterior; y sólo 22% corresponde al intercambio con Brasil.

La entidad precisó que en el primer bimestre del año Brasil continuó siendo el principal origen de productos autopartistas al captar 26,7% del total. Lo siguieron China (20,8%), Tailandia (8,3%), Estados Unidos (7,7%), Alemania (7,5%), Francia (3,2%), Italia (2,8%), México (2,7%), Japón (2,6%) y España (1,5%).

En cuanto al destino de las exportaciones de autopartes en el primer bimestre de 2018, Brasil sigue siendo el principal mercado, con una participación de 57,9%, seguido por Estados Unidos (9%), Alemania (5,7%), Chile (4,8%), México (3,8%), Uruguay (3,1%) y Paraguay (2%), indicó la consultora.

Fuente: BAE

Durante el encuentro, ambas partes acordaron sobre el avance del proceso necesario para que, al momento de la celebración de la reunión G-20 de Agricultura, a fines de julio en Buenos Aires, la carne bovina y ovina de la Patagonia estén disponibles en el mercado japonés, y la carne japonesa esté en iguales condiciones en el mercado argentino.

El ministro de Agroindustria, Luis Etchevehere, acordó con su par de Japón la apertura recíproca del mercado de carnes, informó hoy la cartera a través de un comunicado.
Etchevehere destacó “la relación bilateral privilegiada y estratégica entre Japón y Argentina” y “la necesidad de profundizar el vínculo comercial para el beneficio de ambas naciones”, durante la reunión que mantuvo en Tokio con Ken Saito, ministro de Agricultura, Silvicultura y Pesca del país asiático.

“Existe voluntad política para que la Argentina y Japón potencien su relación comercial”, afirmó Etchevehere y agregó que “creemos que hay un gran espacio para profundizar y diversificar nuestros intercambios y esperamos poder avanzar prontamente en acciones de apertura de mercado y de promoción comercial, en beneficio mutuo”.
Tokio es el punto de inicio de una gira comercial por el continente asiático de la que, además de Etchevehere, participan el embajador argentino en Japón, Alan Beraud; el secretario de Alimentos y Bioeconomía, Andrés Murchison y el subsecretario de Relaciones Agroalimentarias Internacionales, Maximiliano Moreno, representantes de la Cancillería Argentina y del sector privado.

Entre otros asuntos, se transmitió el interés en concluir con la apertura de arándanos y de avanzar con las aperturas de mercado a nuestras exportaciones de uvas y cerezas y se recordó el Memorando de Entendimiento sobre Desarrollo de la Tecnología de Producción Masiva de Semillas de Besugo y Lenguado del 2000.

En este contexto, “se planteó el interés de generar vínculos científico-técnicos y comerciales para la capacitación y transferencia de conocimiento y de realización de proyectos productivos para el desarrollo de acuicultura de agua dulce y marítima”, destaca el comunicado.

“En 2017, Japón registró importaciones de carne bovina fresca o refrigerada deshuesada por más de 1.900 millones de dólares, y más de 1.100 millones en carne congelada deshuesada, lo que da cuenta del atractivo de este mercado para las exportaciones argentinas”, indicaron desde el ministerio de Agroindustria.

Fuente: Notitrans

A causa de la reciente seca y de la ralentización del proceso de retención, la oferta ganadera es más alta que lo que puede absorber la demanda.

Los precios de equilibrio, para este nivel de oferta y demanda, se ubican un 15 por ciento por debajo del promedio histórico.

La faena, ahora ubicada en unas 250 mil toneladas mensuales de carne vacuna, es la más alta desde la liquidación del 2007-2010 a la fecha.

La demanda de consumo está afectada por la inflación, por la suba de las tarifas y por la devaluación; está más vigente que nunca vigente a esta altura del año el dicho “precios nuevos con salarios viejos”.

La demanda de exportación es el factor más dinámico, con cerca de 40 mil toneladas embarcadas en marzo. Absorbe ya el 16 por ciento de la producción total, pero el tipo de carne que se está exportando (vaca manufactura y conserva, toro, cortes de novillo de bajo valor) no es eficaz para arrastrar a todo el mercado a la suba.

Al consumo local, que está bien abastecido hoy por novillitos, vacas gordas, terneros y vaquillonas, y que representa el 84 por ciento de la demanda, no le alcanza (todavía) el eventual contagio de los mayores volúmenes exportados. Sólo una restricción importante de la oferta –que no está a la vista– podría imponer precios reales significativamente más altos que los actuales.

Pero si las lluvias persisten, podemos tener en las próximas semanas y meses episodios de subas circunstanciales de precios. Y si la devaluación del peso prosigue, es posible que en los próximos meses comience a exportarse un mayor volumen de cortes de novillo o de vaca gorda. Con este tipo de cambio en ascenso, la exportación puede empezar a tener un protagonismo que hasta ahora no ha tenido. Por el clima y por el tipo de cambio vendrán las novedades.

Los datos finales

Un balance provisional del año ganadero 2017/2018 daría una entrada al rodeo de 14,5 millones de crías (dato a confirmar) y una faena registrada de 12,75 millones de cabezas. Y una “extracción” adicional, sumando la mortandad, la faena sin registrar y el abigeato (robo de ganado) del orden de los 1,5 millones de cabezas.

Este último registro podría desagregarse de la siguiente manera: mortandad de ganado adulto –1,17 millones de cabezas–. consecuencia básicamente de las inundaciones de 2017 y faena sin registrar y abigeato (delito que está creciendo), otras 330 mil cabezas anuales.

La mortandad de ganado adulto en un año normal está calculada en un piso del dos por ciento, y la faena sin registrar, tanto la que se hace sin declarar o la que se hace después de hora en pequeños mataderos o en colgaderos provinciales, es difícil de calcular. Pero más de un acopiador de cueros vacunos de las provincias nos ha aconsejado incluir este tipo de matanza, por su magnitud, en un balance ganadero bien hecho.

Un enfoque optimista del año ganadero recién terminado podría sostener también que pese a los desastres naturales del año 2017/2018, el stock siguió creciendo. Como también siguió creciendo el destete. Faena, stock y parición en aumento, pese a la adversidad climática.

Pero no puede dejar de observarse que el crecimiento estimado del stock (300 mil cabezas), o sea de sólo 0,5 por ciento, estaría bien por debajo del incremento de la población humana, que crece a razón del 1,1/1,2 por ciento anual acumulativo.

La producción de carne vacuna per capita sigue retrocediendo.

Fuente: Agrovoz

El bife argentino continúa consolidándose en las góndolas del mundo. 

 

Según un informe de la Cámara de la Industria de la Carne (CICCRA), los despachos al exterior "continuaron creciendo a un ritmo muy elevado, tal como viene sucediendo desde el inicio de la primavera de 2016". 

 

 

En concreto, las exportaciones de carne vacuna equivalieron a 38.641 toneladas en marzo, marcando así un crecimiento del 48%, en tanto que en el primer trimestre superaron las 103.900 toneladas, lo que implicó unfuerte avance del 67% en relación con igual lpaso de 2017. 

 

En tanto, los ingresos por ventas al exterior de carne llegaron a casi u$s160 millones de dólares en marzo (alza del 50%). Si se considera el primer trimestre del año, los despachos generaron ingresos de divisas por u$s419 millones, valor que se ubicó 60% por encima del correspondiente a enero-marzo de 2017. 

 

Frente a estas cifras, desde CICCRA remarcaron que "los embarques de carne vacuna fueron los más elevados de los últimos nueve años". 

Además, señalaron la industria logró en el primer trimestre la octava mejor performance de los últimos 23 años para ese período, en términos de volúmenes. 

 

En cuanto a los destinos, China se mantuvo como principal destino de exportación para la industria frigorífica vacuna argentina.

El gigante asiático concentró el 47% de los embarques, mostrando un crecimiento cercano al 100% respecto al lapso enero-marzo del 2017. 

 

En segundo lugar se posicionó Israel, con operaciones por 8.200 toneladas y un crecimiento del 33%. 

 

Desde CICCRA señalaron que se observó una importante recuperación de la demanda rusa, país al que se envió un volumen cincoveces superior al registrado en el primer trimestre de 2017 (7 mil tn pp).

Fuente: IProfesional

La Cámara de Comercio Argentino Brasileña (Cambras) informó ayer que las exportaciones de manufacturas de origen industrial (MOI) crecieron 43,3% en el primer trimestre de 2018 mientras que las ventas de producción primaria retrocedieron 3,3%. "Crece el valor agregado de las exportaciones argentinas a Brasil", señaló

Cambras, entidad que especificó que "las exportaciones a Brasil de manufacturas de origen industrial, principalmente material de transporte terrestres, aumentaron 43,3% en el primer trimestre 2018 versus primer trimestre 2017".

Aclaró que también en el primer trimestre de 2018 "las exportaciones de productos primarios al país vecino cayeron un 3,3% comparando el mismo período", de 2017. Cambras detalló que en el período "bajo análisis, los principales socios comerciales de la Argentina (exportaciones + importaciones) continuaron siendo Brasil, China y Estados Unidos, en ese orden".

La entidad reseñó que "la actividad económica argentina mostró en febrero un crecimiento interanual del 5,1% mientras que respecto de enero cayó un 0,2%"

Fuente: BAE

Las exportaciones argentinas estuvieron mostrando cierto estancamiento en las ultimas mediciones anuales. 

Hace veinte años (1997) rondaban los 27.000 millones de dólares, habiendo subido luego a unos 56.000 millones hace diez años (2007). Pero el año último (2017) rondaron los 58.000 millones, por lo que en el último decenio han mostrado poco dinamismo y la diferencia entre 2007 y 2017 fue mínima. 

Durante este periodo de diez años subieron hasta 83.000 millones en 2011 -alentadas sobre todo por altos precios internacionales más que por méritos locales- pero ya desde ese momento comenzaron un movimiento descendente que las colocó en 2017 en niveles apenas superiores que 10 años antes. Desde 2011 en adelante descendieron en primer lugar (hasta 2015) por condiciones externas más complicadas y políticas domésticas desalentadoras y restrictivas, y luego desde 2016, últimamente, por problemas varios, pero aun en medio de reformas actuales que -sin embargo- todavía están en proceso de maduración -como reducción de retenciones, eliminación de ROE, ordenamiento macroeconómico, unificación del mercado cambiario, facilitaciones regulatorias o administrativas y mejora en las relaciones exteriores). 

La debilidad argentina en materia de comercio exterior es casi crónica (nuestro país explicaba 0,8% del total de exportaciones mundiales hace 50 años y explicó solo poco más de 0.3% del total mundial en 2017).

Sin embargo, hasta 2016 la balanza comercial había mostrado casi siempre superávits, porque nuestro país ha sido una economía muy cerrada y exportó poco pero también importó poco: es las 4ta más cerrada del mundo comparando el volumen del comercio exterior con el PBI según el Banco Mundial (la debilidad exportadora se ataba a restricciones importadoras). Pero los superávits, con alga excepción, se lograron hasta 2016, y en 2017 Argentina padeció un inédito déficit en la balanza comercial de bienes de casi 8.500 millones de dólares (además, el déficit de la balanza de servicios fue incluso aun algo mayor).

Pero estamos ahora ante una buena novedad. El reciente primer trimestre de 2018 ha mostrado un dinamismo que no se veía hace mucho, y que parece modificar (al menos en el corto tiempo del trimestre) esta tendencia reciente de dificultad de crecimiento (ya en los últimos meses de 2017 los resultados parciales auguraban alguna mejora).

El citado primer trimestre de 2018 muestra un crecimiento de las exportaciones medido en dólares de casi 13% comparándolas con el primer trimestre de 2017 (llegaron en el periodo a 14.397 millones de dólares). Lideradas por el alza de las exportaciones de manufacturas de origen industrial, que crecieron en casi 700 millones de dólares; y seguidas de cerca por las exportaciones de productos primarios, que se elevaron sobre el nivel del mismo periodo del año anterior en casi 600 millones de dólares; las exportaciones arrojaron crecimientos hasta en combustible y energía (más de 250 millones de dólares). Aunque, paradójicamente, arrojan un leve descenso en las ventas externas de aquello en lo que Argentina más exportaciones logra en cada medición anual: las exportaciones de manufacturas de origen agropecuario (descienden algo más de 100 millones de dólares). 

En el pasado 2017 (como ocurre cada año desde hace no poco tiempo), el conjunto de exportaciones de bienes (primarios o manufacturados) de origen agropecuario explicó 65% del total de ventas externas.

Este crecimiento se justifica ahora por mayores volúmenes despachados en 9,4% y a la vez los mejores precios explican otra parte del crecimiento (7,1%), pero este crecimiento permite llevar el nivel de ventas externas de bienes en el trimestre a niveles que no se lograban desde hace 5 años.

Es difícil predecir sí esta intensidad de crecimiento se mantendrá. Es posible que se modere, en la medida en que comenzaran a hacer efecto las menores exportaciones agropecuarias por razones climáticas; pero el alza de la demanda de Brasil (con una economía en recuperación) y un comercio total mundial que crece robustamente (alrededor de 4% el año pasado, y con una predicción de 3,5% para 2018) y que crece impulsado tanto por mercados emergentes como por desarrollados pese a las discusión mundial sobre restricciones al comercio transfronterizo que no han hecho mella hasta ahora en los resultados del comercio global, son grandes auxilios. Esto permite aprovechar una demanda internacional mas generosa que la que vivimos en años anteriores recientes. De hecho, en el primer trimestre han crecido fuerte las ventas al Mercosur, pero también a Asia y al norte de África (todos mercados emergentes). 

Pero la otra cara de la moneda está en que, a la vez, y como consecuencia de una economía que crece, las importaciones, que ya en 2017 habían superado a las exportaciones en unos 8.500 millones de dólares, están creciendo a un ritmo mayor que el de las exportaciones, y por ello están mostrando un déficit comercial que se engrosa en relación con el del mismo periodo de 2017. 

Las importaciones argentinas en las últimas mediciones anuales están concentradas en tres grandes orígenes (que explican la mitad del total) que son China, Brasil y Estados Unidos. 

Las importaciones en el trimestre crecieron 21,3% y la enorme mayoría de ese crecimiento se explica por mayores volúmenes (18,1%). De los 16.892 millones de dólares importados, los bienes intermedios (insumos para a la producción) son por lejos el principal componente (4.899 millones de dólares), aunque también se destacan (en niveles algo inferiores) las de bienes de capital y las de piezas y partes (ambos destinados a la producción), que en cada caso ascienden a unos 3400 millones. 

El 80% de lo que Argentina importa desde todo el mundo son bienes que se utilizan para la producción, por lo que cuando la economía crece (como en 2017 y en 2018) las importaciones crecen.

Las exportaciones (que por primera vez en mucho tiempo crecieron en el mes de marzo mas que las importaciones) seguramente terminarán 2018 con un crecimiento en un nivel que no se ve desde hace años (aunque mas bajo que el mostrado en el reciente trimestre), y las importaciones se elevaran también y en un ritmo algo superior, por lo que es probable que en 2018 otra vez la economía argentina padezca un déficit comercial (que no será menor que en 2017).

Sin embargo, si la tendencia se mantiene Argentina podrá mostrar que ha comenzado a abandonar un fenómeno que padece dese hace tiempo: su comercio exterior crece menos que el comercio mundial, lo que la ha llevado a ser uno de los países con menor ratio comercio internacional / PBI del mundo (la ratio que corresponde a Argentina es menor a la mitad de la ratio que exhibe el mundo en su totalidad y considerablemente más baja que la que logra Latinoamérica).

Cuando Argentina logre una sistemática mayor inserción externa, constatará que los países con más comercio exterior generan mejor producción y oferta de bienes y servicios, crean empleo de más calidad, logran mejores tasas de inversión, padecen menos crisis cambiarias y acceden a tecnología y conocimiento de manera más eficaz. 

Fuente: Ambito

Para complementar los aspectos internos de la modernización del Estado que impulsa Cambiemos, entre los cuales se incluye la eliminación de varios tramites y la desburocratización a lo largo de los ministerios, el Gobierno está dando sus primeros pasos en modificaciones en la interacción entre el sector privado y el externo.

En primera instancia, a fines del año pasado se avanzó a través de la creación de la Ventanilla Única de Comercio Exterior (VUCE), un portal pensado para exportadores de productos, donde hay más de de 130 formularios que se pueden hacer online.

En su momento, el Gobierno estimó que el uso de la VUCE permitía reducir en un 3,5% los costos y en un 50% el tiempo de gestión. Por ahora, el uso completo de la plataforma para los privados a través de la VUCE solo está habilitado para la exportación e importación de vinos y de granos de soja.

Información para exportaciones

 

Implementada recién desde diciembre, CICE es gratuito. y permite obtener toda información relativa a normativa, tributación e intervenciones previas (tanto de importación como de exportación) relativas a operaciones de comercio exterior.

Una vez ingresado destino (importaciones/exportaciones) y el nomenclador con normativa, el sitio presenta toda la información tributaria, aranceles y tributos aplicables, información sobre intervenciones, cuáles son las normas que se aplican y, en consecuencia, cuáles son las dependencias que intervienen.

 
El secretario de Comericio Miguel Braun
El secretario de Comericio Miguel Braun

Si bien el sitio está en desarrollo constantemente, todavía se encuentra en etapa beta, ya lleva 3.310 sesiones totales, y entre febrero y marzo la cantidad de consultas crecieron un 84 por ciento.

El secretario de Comercio, Miguel Braun, habla del potencial de VUCE y CICE como herramientas para el sector privado. "Para crecer, generar empleo y reducir la pobreza es fundamental exportar más. Con la VUCE buscamos simplificar la exportación y generar información para que las empresas argentinas puedan exportar más y generar empleo de calidad", dijo Braun.

Fuente: Infobae

Finalmente, llegaron los brotes verdes al sector externo y, ahora sí, el Gobierno puede decir que las exportaciones están traccionando el crecimiento. Por ahora, cuanto menos. Una golondrina no hace verano y se deberá monitorear la tendencia a futuro. Sea como sea, los datos que difundió ayer el Indec en su ICA muestran que las exportaciones volaron 17,2% en marzo (por primera vez desde enero de 2017 crecieron más que las importaciones) y ascendieron a US$ 5.347 millones.

Comentario al margen: más allá del saludable dinamismo, el nivel aún es bajo (menos de US$ 65.000 millones anualizados). Aun así, desde Abeceb festejaron y destacaron que la suba exportadora fue la mayor en 14 meses: “Luego de varios meses con una tendencia firme y unas cuantas sorpresas negativas, marzo trajo consigo varias sorpresas en materia de comercio exterior”.

Asimismo, las importaciones pisaron el freno con fuerza, mostraron una módica alza de 8,8% (saludable, dado que el crecimiento de la economía no es exuberante como para justificar subas del orden del 20% o más) y sumaron US$ 5.958 millones. El 8,8%, dijeron el LCG, marca una desaceleración de 20 puntos versus el promedio del primer bimestre. Desde Abecb sugirieron que alcanzaron una suerte de “techo” y ya no se verán subas tan elevadas como en los últimos trimestres.

Como resultados de ese flujo bidireccional, el saldo comercial sigue en terreno deficitario (fue de US$ 601 millones), pero menor al promedio del primer bimestre y el más bajo de los últimos 10 meses, dijo LCG. Sin embargo, con un rojo acumulado de US$ 2.500 millones en el primer trimestre, el desequilibrio va camino a los US$ 10.000 millones (o más) en 2018.

El desagregado

Tal como se observa en la tabla, todos los capítulos exportables registraron subas en marzo. “Si bien todos los rubros de exportación registraron alzas, las mayores exportaciones de productos primarios y de manufacturas de origen industrial explicaron el 80% de la suba”, dijeron en LCG.

En el caso de los productos primarios (que subieron casi 30%) fueron clave los mayores despachos de maíz (+210%) y trigo (+363%) y, en el caso industrial, fue clave Brasil, principal destino de la (escasa) industria que exporta el país: los despachos hacia ese mercado subieron 32,7% en marzo (y 24,1% en el 2018). El peor desempeño fue el de las manufacturas agropecuarias, que subieron apenas 2,2%, pero cayeron 7,6% en cantidades. ¿El motivo? La caída de los saldos exportables por la feroz sequía.

Lo mismo pasó, tal como viene ocurriendo hace un tiempo, con las importaciones: todos los rubros registraron subas en marzo, aunque algunos tuvieron crecimiento testimoniales.

“El aumento de las importaciones del 1ºT se explica por bienes relacionados con la producción”, dijeron en Hacienda

Hacienda y el 1ºT

“Con respecto a la composición de las exportaciones durante el primer trimestre, se destacan los productos industriales, cuyas exportaciones aumentaron 20,5% (el mayor crecimiento desde el tercer trimestre de 2011). Este incremento se explica en gran medida por las mayores exportaciones industriales a Brasil, que crecieron 43,5%. Las exportaciones de autos tienen un rol importante en explicar es la dinámica ya que aumentaron 60%. En ambos casos, tanto de las exportación industriales a Brasil como de las exportaciones específicamente de autos, se trata de las mayores variaciones interanuales para un trimestre desde que hay datos. Por otra lado, durante el primer trimestre las exportaciones de productos primarios se expandieron 13,0%; las de manufacturas de origen agropuecuario cayeron 2,4% y las de combustibles y energías crecieron 71,9%”, agregaron.

Sobre las importaciones, en Hacienda hicieron el siguiente balance: “El aumento de las importaciones del primer trimestre se explica por subas en las importaciones de bienes relacionados con la producción. Las importaciones de estos bienes, que representan el 69,4% de todos los bienes importados, subieron 20,6% en el período mientras que las importaciones de bienes de consumo crecieron 16,2%, las de combustibles y lubricantes crecieron 47,8% y las de automotores 17,5%”.

El rojo
“Con los números del primer trimestre cerrado, nuestras proyecciones del rojo comercial para 2018 superan los US$ 11.000 millones. En consecuencia, el rojo en el intercambio de bienes se incrementaría alrededor de 30% en relación al año pasado, alcanzando un déficit de 1,7% del PIB, el ratio más elevado desde la salida de la Convertibilidad”, dijeron desde Ecolatina. “El rojo comercial más que se duplicó en el primer trimestre del 2018”, agregaron. En concreto, pasó de US$ 1.200 millones en los primeros tres meses del 2017 a US$ 2.500 millones en igual período de 2018.

Fuente: El Economista

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