Bajo el impacto de turbulencias en los mercados emergentes, desequilibrios domésticos previos y el efecto de la sequía sobre la producción agropecuaria, la actividad económica ingresó a una fase recesiva a partir de abril. Como era de esperar, el panorama del comercio exterior también se ha modificado con el correr de los meses. La balanza comercial de 2018 arrojaría un déficit equivalente a aproximadamente la mitad del año previo. El año cerraría con una recuperación modesta de las ventas externas, favorecida por mayores precios de exportación, y un estancamiento anual de las importaciones, con cantidades en descenso durante la segunda parte del año. Hacia 2019, en el marco de una mayor competitividad cambiaria y si se concretan las estimaciones de producción agroindustrial y de otras actividades -tal sería el caso de Vaca Muerta-, probablemente se asista a una recuperación paulatina de las ventas externas.

Mayores precios de exportación. A pesar de los menores flujos reales, la suba en los precios de los envíos permitiría registrar un aumento del valor exportado en 2018 respecto del año previo. Se reducirían los flujos reales exportados de ciertos productos agroindustriales, lo que sería parcialmente compensado por mayores envíos de manufacturas industriales (material de transporte, metales y productos químicos) y de combustibles y energía (que registraría un menor déficit comercial). Los fenómenos climáticos provocaron una significativa caída de la producción de los cultivos de verano. En particular, la producción de soja pasó de 57,5 millones de toneladas en la campaña 2016/17 a 36 millones de toneladas en 2017/18. Así, 2018 tuvo la peor cosecha de la oleaginosa en los últimos 9 años: solo en 2008/2009, también por efecto la sequía, se obtuvo una producción menor, de 32 millones de toneladas. No obstante ello, la producción de harina y aceite de soja se sostuvo en cierta medida por la mayor importación temporaria de poroto de soja para procesar. Cabe notar que los menores flujos reales exportados de soja y derivados serían parcialmente compensados por la suba de su precio respecto del año previo.

Caída de las cantidades importadas. Si bien el valor de las importaciones aumentó en los primeros siete meses de 2008 en términos interanuales, en los restantes meses del año se registraría una disminución interanual del quantum de compras externas, tal como ocurre desde junio. Ello se deriva de la reducción del nivel de actividad (especialmente en el segundo y tercer trimestre del año) y del incremento del tipo de cambio real multilateral. Así, el valor de las importaciones permanecería estancado en 2018 respecto del año previo.

Perspectivas de exportaciones agroindustriales para 2019. Luego del impacto de la sequía sobre el PBI y sobre las exportaciones en 2018, y atendiendo a los datos disponibles, las perspectivas de la agroindustria son alentadoras para el año próximo. Si el clima acompaña, podría esperarse un aumento de las ventas externas agroindustriales en 2019, por buenos resultados en trigo y una recuperación de la producción de maíz y soja. Por una parte, se estima una siembra récord de trigo en la campaña 2018/19, de 6,1 millones de hectáreas (7,0% superior a la campaña previa), con buenas perspectivas de precios por la sequía en los principales países productores. Por otra parte, la siembra estimada de maíz alcanzaría 5,8 millones de hectáreas en 2018/19 (7,4% mayor a la campaña previa). La producción de soja en 2018/19 podría volver a niveles similares a las campañas previas a la sequía.

Interrogantes sobre el desempeño exportador. Si bien el panorama de las actividades exportadoras aparece con mejores perspectivas para 2019, se presentan algunos interrogantes. De una parte, aún no es claro cómo evolucionará la conflictividad comercial a raíz de las medidas adoptadas por Estados Unidos y las respuestas de China y otros socios comerciales, y en particular el impacto que tendrían para Argentina. Para las manufacturas industriales, resultará un factor clave la evolución económica de Brasil: se espera un aumento de la actividad de 2,5% en 2019, luego de un crecimiento proyectado de 1,5% en 2018, un año electoral. A los elementos del cuadro externo se suman las decisiones domésticas: en agosto, y bajo urgencias fiscales, el Gobierno decretó una disminución de los reintegros a las exportaciones y equiparó los derechos de exportación de aceites y harinas con la que se aplica al poroto de soja.

La meta de la recuperación de las exportaciones. Los flujos reales de exportación de Argentina se mantuvieron estancados por más de una década: en el primer semestre de 2018 se ubicaron 11,5% por debajo del mismo período de 2008. A este desempeño contribuyeron políticas con sesgo antiexportador de la administración anterior, que afectaron a todo el espectro de producción de bienes transables: el sector agroindustrial vio obstaculizado su potencial, se perdió el autoabastecimiento energético generando un déficit sin precedentes en la balanza respectiva y no se concretaron inversiones que permitieran dinamizar la manufactura orientada a terceros mercados. Es de esperar que en 2019 se concreten mayores flujos reales de exportación, impulsados por la agroindustria si el clima acompaña, manufacturas industriales y energía. Esta trayectoria podría implicar el inicio de una recuperación gradual de las ventas externas. Este mejor escenario deja pendiente el desafío de incrementar las exportaciones, tanto en valor como en cantidad y calidad, que es necesario para el financiamiento solvente del crecimiento económico.

Fuente: Clarín

USD 989 millones en un mes. La caída en importaciones de mayo a junio refleja el primer efecto sobre la cuenta comercial de los vaivenes cambiarios que se dieron durante los últimos dos meses. Representa una caída de un 15% de un mes al otro.

En la comparación interanual, el efecto inmediato de un dólar más caro se puede ver en casi todo los tipos de importaciones, aunque los que presentan un mayor cambio de tendencia o una profundización más fuerte son los que se encuentran en el lado industrial del espectro como los autopartistas o energéticos.

Respecto de junio del año pasado, consigna el Intercambio Comercial Argentino (ICA) delIndec, los rubros principales de Bienes de capital (-11,5% en cantidades importadas), Piezas y accesorios para bienes de capital (-12,6%), y Vehículos automotores de pasajeros(-20,3%) estuvieron entre los más afectados.

Bienes de capital, particularmente, representa un anticipo del efecto de la corrida cambiaria sobre lo que es la inversión privada, ya que por definición son entradas que representan bienes de larga duración como maquinaria pesada y equipos de transporte.

Entrando en detalle, se destacan las caídas específicas de vehículos terrestres; y partes destinadas a motores, generadores, grupos electrógenos y convertidores como los dos rubros que concentran los mayores descensos.

Específicamente, la baja de USD 201 millones en importaciones de vehículos terrestres (principalmente automóviles, motos y tractores) representa un 45,5% de la caída total de las importaciones entre junio y el mismo mes del año pasado. Mientras tanto, las importaciones de partes destinadas a generación de energía como generadores, grupos electrógenos y convertidores disminuyeron en USD 108 millones, representando un 24,5% del total.

Es decir, entre ambos sectores se explica un 70% del recorte en importaciones.

Fuente: Infobae

Los pagos de importaciones de bienes del balance cambiario totalizaron u$s3.645 millones en el sexto mes de 2018, nivel 31% inferior al observado en junio de 2017. El sector automotriz y energético encabezaron las bajas con una reducción del 50% en cada caso.

"Debe considerarse que parte de las caídas interanuales en los ingresos por cobros de exportaciones y en los egresos por pagos de importaciones del sector "Industria Automotriz", a pesar de mantener flujos aduaneros elevados podría encontrar explicación en que las empresas del sector, a partir de la derogación de la obligación de liquidación de los cobros de exportaciones, hayan pasado a compensar regionalmente las obligaciones y acreencias comerciales dentro del mismo grupo, efectuando los movimientos cambiarios por el neto resultante, y así disminuyendo los movimientos brutos operados a través del mercado de cambios", explicó el BCRA.

Así la actividad redujo su déficit a u$s395 millones.

En tanto, el sector energético pasó de pagar importaciones por u$s1.032 millones en junio del año pasado a u$s495 millones.

Fuente: BAE

 

Las exportaciones de té y de yerba mate, en los primeros cinco meses del año, subieron 2% y 9% respectivamente en los montos comerciados. En cambio, los otros productos fuertes del nordeste cayeron. Es el caso del tabaco (del tipo Burley), que perdió 10%; los productos derivados de la madera, con un 8% menos en el período y el arroz, con un 21% de baja. La pasta celulósica apenas redujo 1% las exportaciones.

Gerardo Alonso Schwarz y Juan Cuevas, economistas del Ieral, destacan -al analizar las compras (montos en dólares) de Brasil a las provincias del NEA- que en los primeros seis meses de este año las importaciones totales de pasta celulósica cayeron 8% interanual, mientras que las de arroz bajaron 49% y las de maderas y sus manufacturas se mantuvieron.

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En lo que se refiere a los volúmenes comerciados (toneladas), las importaciones de celulosa cayeron un 20%; las de arroz, 43% y en el caso de las maderas se registró un pequeño crecimiento del 2%.


Dentro de este marco, las compras de Brasil a la Argentina en los mismos productos (montos en dólares) mejoraron 15% para pasta celulósica; 7% en maderas y se derrumbaron 61% en el arroz. Para los volúmenes, la baja fue de 4,5% en el caso de la celulosa, 68% en arroz y subieron 11,3% las de madera.

En el caso de las compras de los Estados Unidos, entre enero y mayo cayeron 16,8% en té negro con respecto a igual período del año pasado, mientras que las de maderas y sus manufacturas mejoraron un 7% interanual.

Los montos en dólares por esas operaciones registraron una caída del 3,4% en el caso del té negro y 11% en maderas. En ese grupo, mientras las importaciones de tableros de fibra de madera se redujeron 39% durante el último año, las de madera aserrada subieron 31%.

En mayo pasado, el USDA Post pronosticó que la producción de arroz en cáscara de la Argentina de 2018-2019 será de alrededor de 1,145 millones de toneladas, ligeramente por debajo de los 1,215 millones de toneladas estimadas para la actual cosecha. La disminución se puede atribuir a una ligera baja en el área cosechada, con 180.000 hectáreas en comparación con las 192.000 hectáreas de la actual campaña.

Fuente: La Nacion

En el primer cuatrimestre de 2018, el consumo aparente de calzados registró una leve caída del 1%, con respecto a igual período de 2017, al totalizar 46 millones de pares.

De acuerdo con un informe del analista Alejandro Ovando de la consultora Informes Económicos Sectoriales (IES), esta situación "se debe a una caída de la producción del 2,5% y a la desaceleración que registraron las importaciones".

En los primeros cuatro meses del año, "los valores importados sumaron u$s 232 millones, un 5% por encima de los u$s 221 millones del mismo período del año anterior", destacó el análisis del especialista.

Agregó, además, que "se observó una tendencia creciente en los calzados de cuero que aumentaron un 23,3% en valores, los calzados de plástico y caucho (20,2%), y los calzados de material textil (5,6%)".

A su vez, en el mismo lapso, "continúa el sendero creciente de las exportaciones del sector, aunque con una desaceleración, ya que las ventas al exterior crecieron 5%, al pasar de u$s 3,7 millones en los primeros cuatro meses de 2017 a u$s 3,9 millones".

Importaciones

Según el análisis sectorial, "el origen de las importaciones de calzado exhibe a Brasil como el principal proveedor en el primer cuatrimestre de 2018, con una participación del 33,4% medido en valores".

En segundo lugar, se ubica "Vietnam, con una participación del 29,4%, y China, que acaparó el 22,9% del total de las importaciones argentinas. Detrás de ellos, se ubicó Indonesia, con una participación del 11,6%".

Durante el primer cuatrimestre de 2018, las exportaciones tuvieron un cambio significativo. "China lidera el ranking, con el 30,2% del total, luego de no haber registrado envíos en el mismo período de 2017", señaló el analista. Agregó que luego "le siguen Uruguay y Chile, con una participación del 28,9% y del 28,7%, respectivamente". Por otra parte, indicó que "los Estados Unidos se ubican en el cuarto lugar de destino, con el 3,4%, y se destaca una disminución en los envíos a ese país del 55,9%".

Para Alejandro Ovando, director de IES Consultores, "la devaluación del peso en términos reales encarecerá las importaciones, lo que protegerá la producción nacional de calzado y redundará en una mayor competitividad del sector’.

Fuente: El Liberal

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) autorizó el ingreso de bananas colombianas a la Argentina. La decisión se concretó luego de realizar verificaciones en relación a los requisitos de calidad y sanidad, en el marco de negociaciones con el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), que a su vez publicó los requisitos fitosanitarios para la importación de naranja, limón y ajo procedentes de nuestro país.

Bananas colombianas

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Ni las exportaciones del complejo agroindustrial pudieron revertir la tendencia deficitaria. Las importaciones aumentaron casi 20% en 2017, mientras las exportaciones no alcanzaron ni el 1%.

“Este es un gran paso para la producción bananera colombiana. Estamos cumpliendo así el mandato claro del Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, el cual nos compromete a seguir trabajando por la creación de nuevas oportunidades de mercados para el campo colombiano“, expresó el gerente general del ICA, Luis Humberto Martínez Lacouture, quien destacó “el acompañamiento” de la Embajada de Colombia en la Argentina.

La fruta que Colombia le venderá a nuestro país deberá provenir de lugares de producción y plantas empacadoras registradas ante el ICA y tendrá que estar libre de las plagas Selenaspidus articulatus, Mycosphaerella fijiensis, Pseudococcus Jackbeardsleyi, Aspidiotus destructor y Pseudococcus elisae, según detalló el subgerente de Protección Fronteriza del ICA, José Rafael Sanmiguel.

En la actualidad, la banana colombiana se exporta a Albania, Alemania, Arabia Saudita, Aruba, Australia, Azerbaiyán, Bahrein, Bélgica, Birmania, Bulgaria, Canadá, Chile, China, Chipre, Corea del Norte, Corea del Sur, Cuba, Curazao, Dinamarca, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Eslovaquia, Japón, Francia y Marruecos.

Cítricos y ajos nacionales en Colombia

Según comunicó el Ministerio de Agroindustria de la Nación, la semana próxima el Senasa y el ICA avanzarán con los requisitos fitosanitarios para obtener la apertura de mercado para la mandarina argentina en Colombia y la lima colombiana en Argentina.

“Cada nuevo mercado genera una nueva oportunidad para los productos argentinos y nos acerca aún más a nuestro objetivo de ser el supermercado del mundo”, señaló el ministro Luis Miguel Etchevehere, quien participó de las negociaciones junto a Marisa Bircher, secretaria de Mercados Agroindustriales, y Jesús Silveyra, subsecretario de Mercados Agropecuarios.

Fuente: Infocampo

BUENOS AIRES.- El Semáforo de la Indumentaria Argentina, un indicador que elabora la Universidad Di Tella, reflejó que en mayo las expectativas entre los compradores cayeron el 21,3% interanual, lo que se suma a un incremento de las importaciones de ropa durante abril del 94%, también respecto a 2017.

La edición de junio del Semáforo de la Indumentaria mostró “una fuerte contracción en las perspectivas de los consumidores, lo que seguramente se traducirá en menores compras de ropa en los meses futuros”, según indicó un detallado informe difundido días atrás por el sector.

Esto se desprende del indicador elaborado cada 30 días por la Universidad Di Tella, que en esta oportunidad advirtió sobre una caída del 10% en mayo 2018 respecto del mes anterior, y un fuerte retroceso del 21,3% comparado con el mismo mes del año pasado. “Las nubes negras sobre la compra de prendas coincidieron con un fuerte crecimiento de las importaciones de ropa terminada vía Aduana”, planteó el reporte.

Los números

En abril de 2018 la Argentina importó U$S 62,1 millones en prendas, un 69,7% superior a los registros de abril de 2017; pero si se analizan las importaciones en toneladas, las prendas extranjeras crecieron el 93,8% en ese mismo periodo.

Por su parte, las exportaciones de ropa cayeron 9,4% durante el primer cuatrimestre del año respecto del mismo periodo de 2017, según los registros aduaneros del Indec.

En el análisis del mercado minorista, las ventas de indumentaria reflejan un comportamiento dispar según el canal de comercialización analizado.

El más importante revela que los comercios registraron caídas en las ventas del 6,3% en abril de 2018 comparado con abril de 2017, según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

El segundo canal, la venta de ropa en shoppings de la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano Bonaerense, mostró una recuperación del 14% en marzo de 2018 respecto de igual mes del año anterior, según datos del Indec.

En el mismo período, las ventas de indumentaria y productos textiles en supermercados de todo el país se incrementaron el 14,1%. (Télam)

Fuente: La Gaceta

El crecimiento de las importaciones de conservas, que comenzó a palparse desde 2015, sigue en alza. En los primeros dos meses del año, el ingreso al país de preparados tuvo un crecimiento interanual en volumen del 59,1 por ciento.

El rubro “Preparaciones y Conservas de Pescado” registra entre enero y febrero importaciones por 9.396 toneladas, contra las 5.907 del primer bimestre del año pasado. En términos de valor, el salto fue del 106,3 por ciento, al alcanzar los 38,5 millones de dólares.

Durante enero llegaron 4.741 toneladas; mientras que en febrero fueron 4.655 toneladas. Los datos pertenecen al Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) y fueron relevados en el Informe de Coyuntura, que elabora la Subsecretaría de Pesca de la Nación.

Si bien no se realiza un desagregado por especie, principalmente se trata de atún, sardina y caballa. La problemática la conocen de cerca las seis conserveras que aún quedan operativas en Mar del Plata y vienen alertando por el impacto de esta tendencia.

Detrás de ellos, sufren los barcos costeros y fresqueros de altura, que buscan otras alternativas. Las últimas temporadas de caballa, por caso, no han sido de las mejores. De las 18 mil toneladas desembarcadas en 2015, se pasaron a 11.987 toneladas en 2016 y luego a 8.778 toneladas en 2017.

Para otorgarle cierta perspectiva a los números expuestos de importaciones, vale recordar que durante todo 2017 el mismo rubro “Preparaciones y Conservas de Pescado” registró 33.306 toneladas, con un aumento del 19,3 por ciento en relación a 2016.

La mayor parte de esa producción llega de Ecuador y en menor medida de Brasil, Chile o Tailandia. “Ellos manejan otros costos y acá los vendedores aprovechan para agrandar sus márgenes de ganancia, porque el precio final es el mismo”, explican desde las conserveras.

El fenómeno se percibe en las góndolas de los supermercados, pero habrá que ver ahora cómo impacta la corrección que sufrió el tipo de cambio en los últimos días. Quizá contribuya a ponerle un techo a este aluvión de latas extranjeras.

Fuente: Pescare.com.ar

El intercambio comercial argentino experimentó un conjunto de shocks domésticos importantes durante el inicio del gobierno de Mauricio Macri, tales como la devaluación, la eliminación/reducción de retenciones, y la relajación de las restricciones a las importaciones. Todas las medidas tuvieron como objetivo la mayor apertura comercial, ya que no sólo se pretendieron fomentar las exportaciones, sino también las importaciones.

Por un lado, la búsqueda de incrementarlas ventas al exterior tuvo como objetivo asegurar un mayor ingreso de divisas y recuperar el superávit comercial que se había perdido. De acuerdo con las medidas adoptadas, la intención del gobierno pareció estar destinada a modificarla estructura económica hacia una economía más intensiva en la producción de bienes transables, en particular en aquellos bienes sobre los cuales Argentina posee ventajas comparativas a nivel mundial como lo son los productos agropecuarios. Por otro lado, la relajación de las restricciones para las compras en el exterior pareciera haber tenido un objetivo más bien de disciplinamiento de los precios internos. La apreciación real del tipo de cambio luego de la salida del cepo compensó en gran medida la contracción del ingreso doméstico en 2016. Si bien las importaciones cayeron en valor, se incrementaron en cantidades. El fuerte crecimiento de las importaciones vino en 2017 el cual, sumado al estancamiento de las exportaciones, terminó agravando de manera importante el déficit comercial.

En 2017, la recuperación de la economía combinada con una importante apreciación cambiaria y un mayor grado de apertura comercial significó la aparición de un nivel de déficit comercial récord. El déficit alcanzó los U$S 8.472 millones, superando ampliamente el anterior récord de U$S 5.751 millones de 1994. Mientras que las exportaciones crecieron apenas 0,9%, las importaciones aumentaron 19,7%. El flojo desempeño de las exportaciones se explica por la contracción del os Productos primarios (-5,7%)y las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) (-3,7%) que aplacaron la recuperación de las MOI (11,1%) y de la exportación de Combustibles y energía (18,6%). Las importaciones, en cambio, crecieron en todos los usos de manera muy importante, destacándose los Vehículos de pasajeros (40,9%), Bienes de capital (23%) y Bienes de consumo (20,9%).

En lo que va del año se viene observando una persistencia en la tendencia hacia un mayor déficit comercial. Pese a la reacción de las exportaciones (crecieron 11% y 10% en enero y febrero), el crecimiento de las importaciones sigue acelerándose. En los primeros dos meses del año

, la mejora de las exportaciones fue insuficiente frente al aumento de las importaciones lo que significó un crecimiento del déficit comercial acumulado de casi el 600%, alcanzando los U$S 1872 millones.

En cuanto al comportamiento sectorial de las exportaciones se viene observando una mejora del sector agropecuario (12% de crecimiento de los Productos primarios), aunque en marzo estaría muy afectado por las condiciones climáticas. Las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) vienen evidenciando una importante recuperación en el primer bimestre con un crecimiento del 19% impulsado fundamentalmente por el sector automotriz, liderado por el efecto Brasil. Por el lado de las importaciones, se observa un crecimiento en todos los usos, destacándose Bienes de capital (18%), los Combustibles y lubricantes (58%) y los Bienes de Consumo (26%). En términos de cantidades todos los usos se mantienen creciendo por encima del 20%, con Bienes de Consumo y Bienes de Capital creciendo 22%.

Fuente: LG

Serán 120.000 toneladas de soja proveniente de Estado Unidos, con el objetivo de mejorar la calidad general y el abastecimiento para las aceiteras.

Argentina importará 120.000 toneladas de soja desde Estados Unidos para poder asegurarse la calidad y el abastecimiento para las aceiteras en el marco de la sequía que afecta a la producción nacional, que alcanzaría las 40 millones de toneladas este año, 7 millones menos de lo proyectado, según publicó un cable de Télam.

Según confirmó el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), Argentina importará desde ese país 120.000 toneladas, que llegarían a los puertos argentinos del Gran Rosario cerca de octubre.

 

“Hoy hay problemas con la producción argentina por la sequía y en ese marco es lógico que las grandes plantas de molienda, que tienen que seguir su ciclo continuo, tomen recaudos para mantener el flujo de la producción a lo largo del año”.Fuentes del sector aceitero explicaron a Télam que no se trata de la primera vez que se importa soja desde Estados Unidos y que “la entrega está pensada para octubre y noviembre, cuando la cosecha de soja argentina ya se extinguió”.

Justamente, hoy el USDA recortó la estimación de la cosecha de soja de Argentina de 47 millones de toneladas a 40, lo que implica que la temporada 2018 sería la peor de los últimos 10 años.

Fuente: Infocampo

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